El oído del nadador es una infección, irritación o inflamación del oído externo y el conducto auditivo.
Otitis externa aguda; infección aguda en el oído externo; otitis externa
El oído de nadador (otitis externa) es una enfermedad muy común que afecta principalmente a los adolescentes y adultos jóvenes, y una forma de contraerla es nadando en aguas contaminadas. Sin embargo, la natación no es la única causa, ya que puede ser provocada por el rascado en el oído o un objeto clavado allí. Así mismo, el hecho de tratar de limpiar la cera del canal, especialmente utilizando aplicadores y objetos pequeños, puede irritar o dañar la piel.
En algunas ocasiones, el oído de nadador está asociado con infecciones del oído medio (otitis media) o infecciones respiratorias del tracto superior como los resfriados. La presencia de humedad en el oído es un factor predisponente a la infección por hongos o bacterias hidrófilas como las Pseudomonas. Otras bacterias y, rara vez, hongos también pueden causar la infección.
Cuando el médico mira dentro del oído, éste se presenta enrojecido e inflamado, incluyendo el conducto auditivo, el cual puede aparecer similar a un eccema con descamación de la piel. La palpación o manipulación del oído externo aumenta el dolor. La visualización del tímpano con el otoscopio puede ser difícil de lograr para el médico debido a la inflamación del conducto auditivo externo. El cultivo del drenaje del oído puede revelar la presencia de bacterias u hongos.
El objetivo del tratamiento es curar la infección. Se debe limpiar el conducto auditivo de todo drenaje para permitir que los medicamentos tópicos puedan actuar efectivamente.
Los medicamentos efectivos abarcan gotas óticas que contienen antibióticos para combatir la infección y corticosteroides para reducir el prurito y la inflamación. Estas gotas deben ser usadas de forma abundante, 4 ó 5 gotas cada vez, con el fin de penetrar el extremo del conducto auditivo. Si la inflamación del conducto auditivo es muy marcada, puede utilizarse una especie de mecha que permita la llegada de las gotas hasta el fondo de dicho conducto.
Ocasionalmente, los medicamentos tópicos se complementan con pastillas. En casos en que el dolor sea muy severo, se pueden usar analgésicos y también resulta útil la aplicación de calor sobre el área afectada para reducir dicho dolor.
Se debe proteger el oído de daños posteriores. Se recomienda que el paciente no se rasque dentro del oído ni introduzca aplicadores de algodón ni otros cuerpos extraños. También hay que mantener los oídos limpios y secos, impidiendo que el agua penetre cuando se toma una ducha, durante el baño en la tina y cuando se aplica el champú.
La otitis externa responde bien al tratamiento y se pueden presentar complicaciones si éste no se administra. Algunos individuos con problemas médicos subyacentes, como la diabetes, pueden tener mayor probabilidad de complicaciones, tales como la otitis externa maligna.
Se debe buscar asistencia médica ante la presencia de síntomas de otitis externa aguda o si los síntomas empeoran o persisten a pesar del tratamiento o aparecen nuevas manifestaciones, como dolor y enrojecimiento del cráneo detrás del oído o fiebre persistente.