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Dª. Patricia Solans Blanco
Psicóloga
N°. de colegiado M-17419


Delirio

Es una afección de confusión seria y cambios rápidos en la función cerebral, que suele ser causada por una enfermedad física o mental tratable.

Causas

Los estados de confusión aguda suelen ser el resultado de una enfermedad física o mental y, por lo general, son temporales y reversibles. Los trastornos que producen delirio son muchos y muy variados, entre los que se cuentan las afecciones que privan de oxígeno y otras sustancias al cerebro.

El delirio puede ser causado por enfermedades de los sistemas corporales distintos al cerebro, por tóxicos, por desequilibrios de líquidos/electrolitos o alteración ácido/básica y por otras afecciones agudas y graves. Las infecciones como las de las vías urinarias o la neumonía pueden desencadenar el delirio en individuos con daño cerebral preexistente (accidentes cerebrovasculares previos, demencia).

Los pacientes con lesiones cerebrales preexistentes más graves tienen mayor probabilidad de presentar delirio a partir de enfermedades adicionales.

Síntomas

El delirio implica una alternancia rápida entre estados mentales (por ejemplo, de letargo a agitación y luego otra vez a letargo), con interrupción de la atención, pensamiento desorganizado, desorientación, cambios en la sensibilidad y percepción y otros síntomas.

  • Trastorno de la atención (atención interrumpida o distracción)
    • incapacidad para mantener un comportamiento o pensamiento enfocado hacia una meta o propósito
    • problemas para concentrarse
  • Pensamiento desorganizado, evidenciado por:
    • lenguaje incoherente
    • incapacidad para suspender los patrones de lenguaje o comportamiento
  • Desorientación en cuanto a tiempo o lugar
  • Cambios en la sensibilidad y percepción (aumento de la desorientación)
    • puede presentarse antes de ilusiones o alucinaciones
  • Alteración del nivel de conciencia   o conocimiento
  • Alteración de los patrones del sueño, somnolencia
  • El estado de vigilia puede variar, más alerta en la mañana, menos alerta en la noche (ver somnolencia)
  • Disminución de la memoria y recuerdos a corto plazo  
    • incapacidad de recordar hechos después de iniciado el delirio (amnesia anterógrada)
    • incapacidad de recordar hechos pasados (amnesia retrógrada)
  • Cambios en las actividades motoras y en el movimiento (que puede ser aletargado o lento)
  • Movimientos desencadenados por cambios en el sistema nervioso (inquietud psicomotora)
  • Cambios emocionales o de personalidad
    • ansiedad
    • enojo
    • apatía
    • depresión
    • euforia
    • irritabilidad
Signos y exámenes

La evaluación neurológica puede revelar anomalías, incluyendo reflejos anormales y niveles anormales de reflejos normales. Los estudios psicológicos y las pruebas de sensibilidad, función cognitiva y función motora pueden resultar anormales.

Se pueden llevar a cabo los siguientes exámenes o pruebas:

  • Electrolitos séricos
  • Química sanguínea (estudio ampliado de química sanguínea-Chem 20 )
  • Calcio sérico
  • Examen de glucosa
  • Examen de magnesio sérico
  • CPK
  • Pruebas de función hepática
  • Niveles de amoníaco
  • Nivel de la hormona estimulante de la tiroides
  • Pruebas de la función tiroidea
  • Nivel de B-12
  • Niveles de drogas, alcohol (examen toxicológico)
  • Análisis de orina
  • Gasometría arterial 
  • EEG: electroencefalograma
  • TC de la cabeza
  • IRM de la cabeza
  • Análisis del LCR (líquido cefalorraquídeo)
  • Radiografía de tórax
Tratamiento

El objetivo del tratamiento es controlar o neutralizar la causa de los síntomas y éste varía según la afección específica causante del delirio. La persona debe estar en un ambiente agradable, cómodo, sin amenazas y físicamente seguro para que se le pueda hacer el diagnóstico y el tratamiento inicial. Es posible que el paciente tenga que ser hospitalizado por corto tiempo.

La suspensión o cambio de los medicamentos que empeoran la confusión, o que no son esenciales para el cuidado de la persona, puede mejorar el funcionamiento cognitivo, aun antes de tratar el trastorno subyacente. Los medicamentos que pueden empeorar la confusión son los anticolinérgicos, analgésicos, cimetidina, depresores del sistema nervioso central, lidocaína y otros medicamentos (incluyendo alcohol y drogas psicoactivas).

Los trastornos que contribuyen a la confusión deben ser sometidos a tratamiento. Entre éstos se encuentran insuficiencia cardíaca, disminución de oxígeno (hipoxia), niveles excesivos de dióxido de carbono (hipercapnia), trastornos tiroideos, anemia, trastornos nutricionales, infecciones, insuficiencia renal, insuficiencia hepática y afecciones psiquiátricas como la depresión. La corrección de trastornos psiquiátricos o médicos coexistentes suele mejorar significativamente el funcionamiento mental del paciente.

Es posible que se requieran medicamentos para controlar los comportamientos agresivos, agitados o peligrosos, tanto para la persona en sí como para los demás, aunque suelen administrarse en dosis muy bajas, con ajustes según las necesidades.

Los medicamentos que pueden administrarse en estos casos son:

  • Tiamina
  • Sedantes tales como clonazepam o diazepam
  • Drogas que afectan la serotonina tales como trazodona, buspirona
  • Bloqueadores de dopamina como el haloperidol, olanzapina, Risperdal, clozapina
  • Fluoxetina, imipramina y Celexa, que pueden ayudar a estabilizar el estado de ánimo del paciente

Se debe evaluar y aumentar el funcionamiento sensorial según las necesidades, con el uso de audífonos, gafas o cirugía de cataratas.

Es posible que el paciente necesite tratamiento psiquiátrico formal. En algunas personas, la modificación del comportamiento puede ayudarlas a controlar comportamientos inaceptables o peligrosos. Esto consiste en recompensar los comportamientos apropiados o positivos e ignorar los inapropiados (dentro de los límites de seguridad). La orientación hacia la realidad con refuerzo ambiental repetitivo, además de otras indicaciones, puede ayudar a reducir la desorientación.

Expectativas

Los resultados varían. Los trastornos agudos causantes del delirio pueden coexistir con los trastornos crónicos que causan demencia. Los síndromes cerebrales agudos pueden revertirse si se trata la causa subyacente.

El delirio suele durar sólo aproximadamente una semana, aunque se necesiten varias semanas para que la función cognitiva regrese a sus niveles normales. La recuperación total es común.

Complicaciones
  • Pérdida de la capacidad para manejarse o cuidarse por sí mismo
  • Pérdida de la capacidad para interactuar
  • Puede progresar a estupor o coma
  • Efectos secundarios de los medicamentos utilizados para tratar el trastorno

Fuente: A.D.A.M. Modificado: Mayo-2007

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