Lesión del ligamento cruzado anterior, lesión del LCA, lesión del ligamento cruzado anterior o lesión de rodilla en el ligamento cruzado anterior es una ruptura o estiramiento excesivos del ligamento cruzado anterior (LCA) en la rodilla. La ruptura puede ser parcial o completa.
La rodilla es similar a una articulación en bisagra, localizada donde la punta del fémur (hueso del muslo) se une con la parte superior de la espinilla (tibia). Cuatro ligamentos principales conectan estos dos huesos:
El LCA y el LCP se cruzan dentro de la rodilla formando una "X"; es por esto que se los denomina ligamentos "cruzados" (similar a una cruz).
Las lesiones del LCA frecuentemente ocurren con otras lesiones. El ejemplo clásico es cuando el LCA se desgarra al mismo tiempo que el LCM y que el menisco medial (uno de los cartílagos amortiguadores de la rodilla). Este tipo de lesión es más frecuente en los futbolistas y en los esquiadores.
Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir una ruptura del LCA que los hombres, pero la causa de esta situación aún no se entiende completamente, aunque puede deberse a diferencias en la anatomía y funcionamiento muscular.
Los adultos generalmente se rompen su LCA en la parte media del ligamento o el ligamento se separa del fémur. Estas lesiones no sanan por sí solas. Los niños son más susceptibles a que se separe su LCA con un pedazo de hueso todavía adherido. Estas lesiones pueden sanar por sí solas o pueden requerir una operación para reparar el hueso.
Cuando el médico sospecha de una ruptura del LCA, una resonancia magnética puede ayudar a confirmar el diagnóstico. Este examen también puede ayudar a evaluar otras lesiones de la rodilla, tales como lesiones en otros ligamentos o cartílagos.
Algunas personas son capaces de vivir y de desempeñarse normalmente con una ruptura del LCA; sin embargo, la mayoría se queja de que su rodilla es inestable y puede "fallar" con la actividad física. Las rupturas del LCA que no se reparan también pueden llevar a una artritis precoz en la rodilla afectada.
Las rupturas del LCA pueden deberse a lesiones por algún o ningún contacto. Un golpe en un lado de la rodilla, como puede ocurrir en una atajada en el fútbol, puede ocasionar una ruptura del LCA.
Hacer una parada rápida, en combinación con un cambio de dirección al estar corriendo, girando, aterrizando de un salto o extendiendo demasiado la articulación de la rodilla (llamada rodilla hiperextendida) puede causar lesión al LCA.
El básquetbol, el fútbol americano, el balónpié y el esquí son causas comunes de rupturas del LCA.
Síntomas tempranos:
Aquellas personas que tienen sólo una lesión leve pueden notar que la rodilla se siente inestable o parece "aflojarse" cuando se utiliza.
Una lesión de LCA se debe tratar con:
No vuelva a jugar hasta que le hayan realizado una evaluación y tratamiento.
Algunas personas pueden necesitar muletas para caminar hasta que la inflamación y el dolor hayan mejorado. Para las lesiones leves, el médico puede sugerir fisioterapia para ayudar a recuperar la movilidad de las articulaciones y la fuerza de las piernas.
El médico puede recomendar una cirugía para reconstruir el LCA. El ligamento viejo no se puede reparar, así que es necesario crear uno nuevo.
Cualquier persona con una lesión seria de rodilla debe buscar atención médica para que le tomen una radiografía y la evalúen.
Si el pie se enfría y se torna azul después de una lesión de rodilla, es posible que ésta esté dislocada y que los vasos sanguíneos que van al pie estén lesionados. Esta es una emergencia médica real que requiere ayuda profesional inmediata.
Utilice las técnicas apropiadas al practicar un deporte o hacer ejercicio. Algunos programas deportivos universitarios para mujeres han reducido estas lesiones a través de un plan de entrenamiento que enseña a las atletas la forma de minimizar la tensión que ejercen sobre el LCA.
Aunque es un asunto de controversia, el uso de abrazaderas para las rodillas durante la actividad atlética agresiva, como el fútbol americano, no ha mostrado una disminución de la incidencia de lesiones de rodilla y le puede dar al jugador una sensación falsa de seguridad.
Renstrom P, Ljungqvist A, Arendt E, Beynnon B, Fukubayashi T, Garrett W, et al. Non-contact ACL injuries in female athletes: an International Olympic Committee current concepts statement. Br J Sports Med. 2008;42:394-412.
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Contenido: 8/26/2009
Versión del inglés revisada por: Dennis Ogiela, MD, Orthopedic Surgeon, Danbury Hospital, Danbury, CT. Review provided by VeriMed Healthcare Network. También se examinó por David Zieve, MD, MHA, Director Médico, ADAM, Inc.
Traducido por: DrTango, Inc.
Actualizado: 17 Noviembre 2011 © 2002 - 2012 Clínica Dam - Madrid, Spain - Derechos Reservados Condiciones de Uso | Webmaster
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