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Dr. Roberto Marengo Otero
Dermatologia Medico-Quirurgica y Venereologia
N° de colegiado 50451

Dr. Victoriano Morales Gordillo
Dermatologia Medico-Quirurgica y Venereologia
N° de colegiado 1108481

Como LlegarDr. Roberto Marengo Otero, Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra y especialista en Dermatología Médico-Quirúrgica y Venereología.

¿A qué cree que se debe el auge que está teniendo la Dermatología en estos últimos años?

Pienso que es debido a varios factores. En primer lugar existe un mayor nivel de información por parte de la población general, ligado en parte al creciente acceso a internet. Además, la sociedad está demandando soluciones a patologías dermatológicas que anteriormente pasaban más inadvertidas o a las que no se les daba la importancia debida. Y, por último, no hay que olvidar la preocupación por el aspecto físico y la cosmética.

¿Cuál es, en su opinión, el ámbito de acción de la Dermatología?

La Dermatología es la especialidad que, como su propio nombre indica, se dedica al diagnóstico y tratamiento, ya sea médico o quirúrgico, de la piel y de las mucosas. Esto no implica que sea un campo cerrado puesto que, dentro de una atención integral al paciente, se necesita la colaboración de muchas otras especialidades, como la Alergología, la Reumatología, la Oncología y otras.

En los últimos años se están realizando muchas campañas divulgativas acerca de diferentes temas sanitarios en los medios de comunicación de masas.

¿Qué papel desempeña la Dermatología en dichas campañas?

Es cierto. Cada vez somos más sensibles a la prevención de los posibles riesgos para la salud, ya sean laborales, nutricionales, conducción de vehículos, etc. Y como no puede ser de otra manera, también nosotros tenemos nuestros campos estrella, que son el sol y el cáncer cutáneo.

¿El sol es bueno?

Depende de cada persona, de su edad, del tipo de piel, de las enfermedades que padezca, de los medicamentos que esté tomando, etc. El sol no es ni 100% bueno ni 100% malo.

Ya que estamos hablando del sol, ¿Qué consejos le daría a la gente?

Para empezar diría que, salvo indicación médica, los niños menores de seis meses no deberían ser expuestos al sol bajo ningún concepto. Su piel no está preparada para recibir radiación solar, por lo que tendrían que ir adecuadamente vestidos y cubiertos y hay que procurar no salir a la calle durante las horas centrales del día.

Para los niños mayores de seis meses y, en general para el resto de la población, les recomendaría que usaran un buen fotoprotector solar y que se lo reaplicaran las veces necesarias. Una crema fotoprotectora puede darnos una falsa sensación de seguridad, ya que puede hacernos pensar que estamos protegidos para el resto del día y que con una única aplicación sirve. Incluso puede hacer que pasemos más tiempo expuesto al sol que si no se utilizase un protector. La primera aplicación debe realizarse unos 30 minutos antes de que nos expongamos al sol, para así dar tiempo a que se fije a la piel y sea activa. Asimismo hay que reaplicar la crema cada 2-3 horas, antes si se ha hecho ejercicio o si se ha sudado mucho, y cada vez que se salga del agua.

También les diría que evitaran las horas centrales del día y que fueran adecuadamente vestidos, dado que la ropa también nos protege del sol.

Es conveniente saber que, salvo excepciones, las sombrillas, las nubes e, incluso, la sombra de los árboles no constituyen una protección suficiente frente a la acción del sol, porque filtran las radiaciones infrarrojas (que son las responsables de la sensación de calor), pero la piel sigue recibiendo una buena parte de los rayos ultravioleta (UV), que son los realmente dañinos. Esto ocurre porque las radiaciones atraviesan el entramado del tejido de las sombrillas, si no son muy tupidas, o porque se reflejan en el suelo (aunque sea césped). Lo mismo se puede decir del agua. Una afirmación muy difundida es la de que, cuando estamos en el agua, ésta nos protege de las radiaciones UV. Nada más lejos de la realidad. El agua, como ocurre con las nubes, elimina la sensación de calor, pero no afecta a los UV.

Hay que extremar las precauciones a medida que estemos a una mayor altitud con respecto al nivel del mar, o bien si nos acercamos al ecuador terrestre. Del mismo modo tenemos que tener en cuenta que hay medicamentos que aumentan la sensibilidad de la piel a la acción del sol.

Pero es necesario que los bebés y los niños pequeños tomen el sol para poder sintetizar adecuadamente la vitamina D, tan necesaria para ellos.

Hoy día no hay datos que sustenten la afirmación de que el uso de un fotoprotector impida la síntesis de vitamina D y, por ende, el adecuado desarrollo del niño. Unos minutos al día de sol (y no necesariamente todos los días de la semana), a los que se suma la ingesta de alimentos frescos, permiten la síntesis de una cantidad más que suficiente de vitamina D.

Otro tema candente es el del cáncer cutáneo. ¿Qué opinión le merece?

El cáncer cutáneo es un problema sanitario de primer orden. Es el más común de todos los cánceres. En algunos países la piel es la responsable de la mitad de todos los cánceres que se diagnostican en un año.

Así como nadie duda de la peligrosidad de conducir bajo los efectos del alcohol, o de que el cinturón de seguridad puede salvar muchas vidas, cuesta mucho convencer a la sociedad para que cambie sus hábitos de exposición solar. Quizás sea debido a un excesivo culto al cuerpo, aunque ese es tema para otro debate.

¿Qué le diría a la gente acerca del cáncer?

En primer lugar diría que es prevenible. El sol es causa, según fuentes autorizadas, de al menos un 90% de todos los cánceres cutáneos. La población no es consciente de los riesgos a medio y largo plazo que conlleva una exposición incontrolada al sol, especialmente los más jóvenes. Hay que recordar que estar bronceado no es sinónimo de salud, sino de daño cutáneo, y que puede tener graves repercusiones sobre ella.

En segundo lugar cabe decir que el cáncer cutáneo casi siempre es curable cuando se detecta y se trata pronto.

Las personas con piel, pelo y ojos claros deberían extremar las medidas de prevención, porque ellas son más susceptibles de tener problemas cutáneos. Esto no quiere decir que los morenos de ojos negros estén libres del riesgo de padecer un cáncer. También ellos requieren una protección adecuada.

¿Cuáles son los posibles marcadores de un cáncer cutáneo?

Un lunar que cambia de color, que aumenta de tamaño o de grosor, que cambia su textura y que los bordes se hacen irregulares puede estar indicándonos que se está transformando en un melanoma maligno.

Asimismo una lesión que no termina de cicatrizar, o que cicatriza y reaparece, o que dura más de cuatro semanas puede corresponder a un cáncer, en mayor grado incluso si no deja de picar, o duele, o se erosiona y sangra.

Si una persona tiene alguno de esos síntomas debe de acudir a un dermatólogo sin demora. Muchas veces a simple vista y, en ocasiones ayudado por una biopsia, el dermatólogo llegará a un diagnóstico preciso y a un tratamiento adecuado.

Ya, para despedirme, quiero volver a repetir una vez más que es necesario un cambio de actitud de cada uno de nosotros frente al sol. Recordar, principalmente a los jóvenes, que el sol no es nuestro amigo pero, bien controlado, puede sernos de gran utilidad. Recordar también que, ante cualquier duda, lo mejor que podemos hacer es consultar con un especialista que, al fin y al cabo, es quien mejor te puede aconsejar.

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