La pérdida involuntaria de orina no debida a alteraciones periféricas (neurológicas o anatómicas), sino a fallo en los propios mecanismos del control voluntario cortical se denomina enuresis. No se considera enuresis hasta la edad escolar (5 años), considerando una frecuencia mínima de dos episodios de enuresis mensuales. Se deben distinguir a su vez entre la enuresis primaria, si no ha llegado a controlar su micción durante más de doce meses seguidos, y secundaria si el control superó ese tiempo y posteriormente recurrió la enuresis.
Cuando analizamos las posibles causas distinguimos dos grandes grupos:
Sustratos hereditarios estructurales del instinto miccional
- Maduración del sistema nervioso central
- Retraso evolutivo
- Factores genéticos
Sustratos no estructurales del instinto miccional:
- Factores familiares (situaciones familiares como separaciones, alcoholismo de los progenitores, etc)
- Factores neuro-urológicos funcionales y orgánicos (contracciones involuntarias del músculo detrusor, disinergias vesico-esfinterianas, contracciones postmiccionales sostenidas, etc)
- Factores de enfermedad orgánica del tracto urinario (reflujo vesico-ureteral, válvulas de uretra posterior, estenosis de meato...)
- Factores diversos: factores situacionales, fuentes de conflicto, actitudes del niño frente a problemas cotidianos como estudios...
El tratamiento de esta afección es multidisciplinario. Se han utilizado medidas como la restricción vespertina absoluta de líquidos, despertar horariamente al niño para intentar que orinara con la vejiga a media replección, y la utilización de fármacos como ansiolíticos, neurolépticos,etc, todas ellas de dudosa eficacia. El tratamiento suele basarse en una terapia psicológica actuando sobre el área conductual y un tratamiento farmacológico dirigido al aumento de la capacidad vesical funcional con anticolinérgicos, bloqueantes de los canales de calcio, antidepresivos tricíclicos o bien fármacos dirigidos a reducir la diuresis nocturna como la hormona antidiurética.