Anemia es una condición en la cual usted tiene muy pocos glóbulos rojos, demandando a su cuerpo que estimule el almacenamiento de hierro para ayudar a producirlo. Usted se puede volver anémica si no recibe suficientes cantidades de este importante mineral. Antes de su embarazo, usted necesitaba una dosis diaria de alrededor de 15 miligramos de hierro. Como consecuencia del crecimiento de su feto, ahora requiere alrededor de 30 miligramos.

Su médico puede descubrir la anemia a través de una prueba de sangre, que se le hará en su primera visita prenatal. La mayoría de las mujeres pasan la prueba inicial de deficiencia de hierro con gran éxito. De hecho, la mayoría de las futuras madres inician el embarazo con suficientes reservas de hierro para llegar hasta la semana 20. En ese punto de su embarazo, los volúmenes de sangre aumentan enormemente y con el aumento del volumen, a menudo la hemoglobina disminuye (la sustancia química que transporta el hierro) en su sangre.
Puesto que los síntomas relacionados con la anemia, a menudo se confunden como manifestaciones del embarazo, no es fácil identificarlos como síntomas propios de la anemia. Sin embargo, los síntomas que acompañan la anemia son: Cansancio constante, dificultad para respirar, mareos y agotamiento.
Las mujeres con náuseas y vómitos severos a principios o durante el embarazo, que llevan consigo más de un bebé, o una dieta poco adecuada sin suplementos de hierro, o mujeres que hayan tenido otro bebé relativamente reciente con relación a este embarazo, tienen todas un alto riesgo de sufrir anemia.
Generalmente, el tratamiento efectivo para la anemia consiste en tomar un suplemento de hierro por vía oral. A las mujeres que no pueden tolerar el hierro oral se les suministrará hierro por infusión intravenosa. También se las animará a aumentar el hierro de la dieta. Si la anemia es grave y estaba asociada con algún tipo de pérdida de sangre, entonces usted podría necesitar una transfusión de sangre, aunque esto es inusual.
La anemia grave aumentaba el riesgo de problemas en el embarazo, entre ellos nacimiento prematuro, bajo peso al nacer y nacimiento sin vida. Incluso la anemia leve es riesgosa para las madres, porque todas las mujeres pierden una cantidad importante de sangre durante el parto y no es bueno salir con conteos sanguíneos bajos.
Para los mejores resultados, evite la anemia durante el embarazo tomando sus vitaminas prenatales como también los suplementos de hierro que su proveedor de atención médica recomienda.
