Estar contento con el trabajo, la familia y el sexo reduce el riesgo de angina
Las personas que están satisfechas con su vida tienen menos riesgo de padecer una enfermedad cardiaca, según los resultados de un estudio publicado por la revista de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC, en sus siglas en inglés). De hecho, cuanto mayor es la satisfacción más grado de protección adquieren contra estas dolencias.
Aunque la depresión y la ansiedad son dos trastornos que desde hace mucho tiempo se consideran factores de riesgo para las dolencias cardíacas, existe menos certidumbre acerca de los efectos beneficiosos de un estado psicológico ‘positivo’.
Ahora, tras un estudio realizado con 8.000 funcionarios británicos, los investigadores afirman rotundamente que “una vida satisfactoria es buena para el corazón”.
Los participantes fueron elegidos en su totalidad de la cohorte del estudio Whitehall II, realizado entre 1985 y 1988 en Reino Unido, y la edad media de los mismos era de 49 años.
A todos ellos se les plantearon una serie de preguntas acerca de siete aspectos específicos de sus vidas cotidianas: relaciones amorosas, actividades de ocio, nivel de vida, trabajo, familia, sexo y satisfacción con uno mismo.
Se les pidió que calificaran su satisfacción en cada uno de los campos de acuerdo con una escala del uno (muy insatisfecho) al siete (muy satisfecho) y, posteriormente, se combinaron todas las puntuaciones para obtener un dato global sobre la satisfacción con sus vidas en general.
A continuación, se examinaron los historiales médicos de los participantes en busca de muertes relacionadas con enfermedad coronaria, ataques cardiacos no mortales y angina de pecho confirmada clínicamente a lo largo de un periodo de seguimiento de aproximadamente seis años.
Los resultados de la investigación mostraron que unos índices elevados de satisfacción vital media estaban asociados con un riesgo un 13% inferior de enfermedad cardiaca (estadísticamente significativo), tras tener en cuenta las características demográficas y otros parámetros sanitarios.
Familia y trabajo
También se asoció una disminución aproximada del 13% en el riesgo de enfermedad cardiaca con la satisfacción en cuatro aspectos específicos:trabajo, familia, sexo y satisfacción con uno mismo (pero no con relaciones amorosas, actividades de ocio o nivel de vida).
Además, la reducción del riesgo total de enfermedades coronarias cardiacas se observó tanto en hombres como en mujeres.
Se ha apreciado una proporcionalidad en estos resultados, ya que los casos con una mayor satisfacción vital media eran aquellos con mayor reducción del riesgo total de enfermedad coronaria.
Sin embargo, al examinar la relación entre satisfacción vital media y ataque al corazón (mortal o no) independientemente de la angina, sólo se observó una reducción del riesgo en el caso de la angina, lo que apuntaría a la asociación entre satisfacción vital y enfermedad cardiaca coronaria total.
Estos hallazgos pueden atribuirse a la relativa juventud de los participantes en el estudio o a la posibilidad de que la satisfacción vital pueda relacionarse con un riesgo general de aterosclerosis, pero no a factores que predisponen a los individuos a sufrir un ataque al corazón.
Efectos a largo plazo
En cambio, los autores proponen que la interpretación del perfil psicológico de los pacientes con angina puede aportar valor predictivo a la evaluación de su riesgo de enfermedad cardiaca.
“Considerada en su conjunto, esta investigación indica que la satisfacción con aspectos específicos de la vida cotidiana, en particular el trabajo, la familia, la vida sexual y la satisfacción con uno mismo, tiene un efecto positivo asociado con la reducción de cardiopatías coronarias, independientemente de los factores de riesgo tradicionales”, explican los autores.
Una de ellas, la doctora Julia Boehm, de la Escuela de Salud Pública de Harvard en Boston (Estados Unidos), apunta que “aunque los factores de riesgo tradicionales como la tensión arterial, nivel de lípidos e índice de masa corporal no explican la relación entre satisfacción vital y enfermedad cardiaca coronaria total, no deben descartarse otros mecanismos biológicos y de comportamiento que favorecen la resistencia a la enfermedad”.
De hecho, sugiere que las intervenciones orientadas a potenciar estados psicológicos positivos, y no solamente a aliviar estados psicológicos negativos, “pueden surtir un efecto considerable entre individuos de alto riesgo”.
Fuente – elmundo.es
La vitamina D3 ayuda a reducir en un 6% la mortalidad en mujeres mayores.
Desde luego no se trata de la panacea para conseguir una existencia mucho más larga, pero sí que puede ayudar a aumentar un poco más la supervivencia, sobre todo, entre aquellas féminas de más de 70 años. Este es el ‘poder’ que un equipo de investigadores internacional ha descubierto en la vitamina D3 tras analizar minuciosa y sistemáticamente más de 50 ensayos que tenían como protagonista a esta sustancia.
Así se recoge en la última edición de ‘The Cochrane Library’ que incide en algo que se sospechaba, pero que ahora tras este nuevo análisis los investigadores ya se atreven a afirmar: “Hace ya dos años se publicó que existían evidencias del beneficio de la vitamina D, pero no se pudo encontrar mucho más, ni datos precisos ni qué tipo de vitamina D era el más beneficioso”, señala el doctor Goran Bjelakovic, miembro del departamento de Medicina Interna de la Universidad de Nis (Serbia). “Pero pasado este tiempo y con los nuevos estudios, decidimos examinarlos e incidir en nuevos puntos… y hemos encontrado resultados”, afirma este doctor.
Y las conclusiones dan lugar a buenas noticias. Seis investigadores de distintos países analizaron 50 estudios que implican en total a algo más de 94.000 personas. De ellas, el 80% eran mujeres con una edad media de 74 años, “mujeres que, al llegar a edades avanzadas y sobre todo tras la menopausia, tienden a una pérdida de esta vitamina, fundamental para reducir tanto las fracturas óseas hasta en un 20% como el número de caídas que se dan en estas pacientes en contraposición a las personas con más niveles de esta sustancia”, afirman los investigadores.
Los estudios incluían a personas que tomaban un suplemento de vitamina D, durante una media de dos años y “de esta forma, descubrimos que, específicamente la vitamina D3, reducía la mortalidad de estas mujeres en un 6%”, explican Bjelakovic.
Sin evidencia de que reduzca la mortalidad por cáncer
El papel más importante de la vitamina D es el de estimular la absorción intestinal del calcio y el fósforo, esenciales para la formación normal de los huesos, pudiendo llevar su falta a la osteoporosis en adultos y al raquitismo en los niños. Pero la vitamina D está a su vez compuesta por diferentes tipos, como la vitamina D3, que además cumple una función de inmunitaria, ayudando a prevenir enfermedades.
“Lo más importante de este estudio es que en los anteriores ensayos sobre esta sustancia no se estudiaba la influencia por separado de las diferentes formas de vitamina D -como la D3 y la D2- y sus efectos en la mortalidad“, indica Bjolakovic, “pero tomando los datos de un mayor número de pruebas, es decir, más pacientes, se ha arrojado mucha más luz sobre este tema tan importante”, añade.
Un estudio que también pone de manifiesto que no hay evidencia de que esta vitamina reduzca la mortalidad por cáncer, “aunque los estudios al respecto hayan sido numerosos y contradictorios en los últimos años”, indican los autores.
Además, también se indica que las mezclas nunca son buenas: “Un combinado de vitamina D3 con calcio aumenta significativamente el riesgo de sufrir cálculos renales”, comenta el doctor Bjelakovic.
Los beneficios (probados) de la vitamina D3
Para Clotilde Vázquez, jefa del servicio de Nutrición del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, estos datos son importantes “más que nada por el alto número de participantes”, aunque para esta doctora la conclusión más clara es la necesidad de esta sustancia, también en su forma de compuesto, sobre todo para las mujeres a partir de 65 años: “Esta vitamina está generando mucha controversia en el ámbito científico porque se sabe que es necesaria para el organismo y muchos estudios la relacionan con la ayuda a prevenir ciertos tipos de cáncer o la osteoporosis. Sin embargo, a día de hoy no hay nada comprobado, aunque por ejemplo se sepa que si hay una deficiencia se pueda llegar a la osteoporosis”, indica.
“Por ello, los resultados parecen más una causalidad a la hora de estudiar los ensayos, que una certeza, pero como el nivel de mayor supervivencia es relativamente bajo, puede ser factible”, añade la doctora Vázquez. “Lo que sí está comprobado es que los suplementos de esta sustancia son necesarios, puesto que de forma natural es muy difícil llegar a las cifras recomendadas”, añade. Así, y de forma natural, la vitamina D3 la encontramos en alimentos como el aceite de hígado de bacalao, la leche entera, vísceras, mantequilla “y otros productos de los que no es bueno abusar por otras enfermedades”, comenta la doctora Vázquez. “También viene del sol, pero al protegernos de los rayos, tampoco nos llega lo suficiente para alcanzar los niveles recomendados internacionalmente, es decir, para mayores de 19 años de 5 a 10 microgramos al día”, asegura.
Fuente – elmundo.es
Así lo ha asegurado esta semana el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas.
También contaron que casi la mitad de los conductores no se revisa la vista. Aconsejan hacerse con unas gafas de sol debido a que estos días son de alta luminosidad y se producen cambios bruscos de luz. “El 70% de las lentes que se venden en España no cumplen las normas de seguridad”, alertan.
El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas recomendó esta semana revisar la visión antes de emprender un viaje, al igual que se hace con los coches, ya que el 24% de los conductores está afectado por, al menos, una deficiencia visual. Con la llegada del verano y de las vacaciones se multiplican los desplazamientos y, como consecuencia, aumenta el número de accidentes de tráfico, muchos de ellos debidos a problemas visuales sin corregir.
“Si todos los conductores nos revisásemos la vista cada año,se reducirían los siniestros; el problema está en que el 46% de los automovilistas no lo hace”, declaró Juan Carlos Martínez Moral, presidente de la organización colegial. El experto dijo que el 90% de la información que se percibe al conducir llega a través de la vista y, por eso, hizo hincapié en que las condiciones visuales guardan una estrecha relación con los accidentes derivados de fallos humanos y distracciones.
Gafas de sol sí, pero homologadas
Advirtió de que en estos días de alta luminosidad y en los momentos en los que haya cambios bruscos de luz, las gafas de sol son “imprescindibles”. Pero hay que tener mucho cuidado en dónde se adquieren, ya que, según el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas, el 70% de las lentes que se venden en España no cumplen con las normas de seguridadsanitarias.
“Al igual que comprobamos el estado del vehículo antes de viajar, debemos hacer lo mismo con nuestra visión, sobre todo si utilizamos corrección visual y/o superamos los 45 años de edad“, argumentó.
Martínez Moral dijo que la mitad de los conductores no llega a una agudeza visual adecuada en visión de lejos, lo que puede ser indicativo de que la graduación de sus gafas o lentes de contacto no está actualizada.
En cuanto al deslumbramiento, condición en la que una fuente de luz relativamente brillante causa malestar en la visión, señaló que aumenta considerablemente en los conductores de edad avanzada. Se refirió a la importancia de tener una adecuada sensibilidad al contraste para distinguir entre un objeto y el fondo sobre el que está situado o a la “estereopsis”, proceso que permite apreciar distancias entre los objetos y que es fundamental para adelantar o cambiar de carril.
Sobre el denominado campo visual, señaló que es el área en la cual la visión periférica permite ver objetos a los lados, mientras la mirada está dirigida a un punto central. Esto es fundamental en la conducción, según Martínez Moral, para percibir el tráfico o la presencia de peatones a los lados de la vía sin necesidad de desviar la mirada.
También es relevante la percepción de los colores para que las personas al volante reconozcan instantáneamente los de los semáforos y señales. Sin embargo, el 6% de los conductores son daltónicos, lo cual puede provocar que su reacción sea más lenta.
A estas condiciones normales hay que añadir todas aquellas alteraciones o enfermedades que producen una disminución de la visión. Por eso, las personas que padecen glaucoma, miopía y cataratas o se han sometido a operaciones oculares recientemente deben extremar la precaución al conducir, sobre todo de noche. Enemigos de la conducción son la fatiga ocular, ante la que los ópticos-optometristas recomiendan parar el coche, cerrar los ojos o mirar a lo lejos, sin fijar la atención en ningún detalle.
Los accidentes de tráfico aumentan durante la noche, y la agudeza visual se reduce hasta en un 70%, de modo que no se perciben igual los colores y se puede perder la sensación de relieve.
“Si se utilizan lentes de contacto, los ojos se resecan más, por lo que es conveniente, por la noche, sustituirlas por unas gafas correctoras dotadas de un cristal lo más transparente posible”, apuntó el experto.
Igualmente ocurre con condiciones climatológicas adversas, donde es determinante conducir con la visión máxima, es decir, con las gafas graduadas y las lentes correspondientes.
Fuente – 20minutos.es
Vivir en la ciudad eleva el riesgo de sufrir enfermedades mentales. Ampliar las zonas verdes o limitar el ruido, dos iniciativas positivas. Intentar llevar una vida más hedonista es otra forma de combatir el estrés.
Parece que no hay escapatoria a la vida en la ciudad. Sólo unos pocos pueden -y quieren- comenzar una nueva existencia rural. El resto tiene que resignarse al ruido, las multitudes y las prisas. Las grandes localidades ya agrupan a la mayoría de la población mundial y se estima que hacia 2050 el 70% de las personas será urbanícola. Con sus ventajas (que son muchas) e inconvenientes. Entre estos últimos hay uno muy destacado: el deterioro de la salud mental.
Hace años que se sabe que quienes habitan en grandes núcleos urbanos tienen más riesgo de sufrir depresión y esquizofrenia, entre otros problemas psiquiátricos. La culpa de todo la tiene el estrés, que aumenta los niveles de cortisol y adrenalina. A la larga, estas sustancias provocan el agotamiento progresivo del sistema nervioso autónomo o vegetativo, encargado de mantener la situación de equilibrio del organismo y efectuar las respuestas de adaptación ante los cambios internos o externos. Cuando estos mecanismos de control fallan, primero suele presentarse la ansiedad y, más tarde, aparece la depresión.
Esta senda hacia la pérdida de la salud mental también puede producirse en personas que se han criado o viven en el campo, pero en mucha menor medida. ¿Por qué?
Un estudio publicado la semana pasada en la revista ‘Nature’ ofrece la primera justificación biológica: el cerebro de los urbanícolas y de los habitantes del campo reaccionan de forma diferente al estrés. Ante una situación de tensión, las técnicas de imagen cerebral mostraron que en los primeros se activaba de forma bastante más intensa la amígdala, zona a la que se le ha atribuido un papel importante en el procesamiento de las reacciones emocionales. Se trata de un hallazgo preliminar, ya que aún queda por determinar el mecanismo concreto que produce esas diferencias y si está directamente relacionado con el desarrollo de enfermedades mentales. El trabajo tampoco explica por qué las personas de la ciudad son más vulnerables a los rigores del estrés, pero eso no es difícil de adivinar.
Sin control
En los núcleos poblacionales grandes hay, según Javier García Campayo, psiquiatra del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, “multitud de estímulos negativos”. En primer lugar, apunta, “la vivencia del tiempo es muy diferente a la que se tiene en los pueblos“, en los que la gente se saluda por la calle, se para a charlar, apenas mira el reloj… Por otro lado, en las pequeñas localidades suele haber relaciones interpersonales más ricas, “aunque no siempre son idílicas; ahí están los sucesos de Puerto Urraco”, comenta el psiquiatra. En la ciudad “hay mucha más gente y las relaciones son más superficiales”.
Para Jesús de la Gándara, jefe del Servicio de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos, el factor más importante es “la sensación de pérdida de control” que experimentan los urbanitas. La prisa, el tráfico, la saturación de información, el número de contactos personales… Todos estos elementos hacen que el individuo se sienta indefenso, solo, sin apoyo de nadie y sin posibilidades de conducir su propia vida.
También hay fuentes de estrés relacionadas con el entorno físico de la urbe, como la contaminación acústica y ambiental. Por eso, hay diversas iniciativas urbanísticas que pueden relajar a los estresados ciudadanos:ampliar las zonas verdes, limitar el tráfico, aplacar los ruidos, etcétera.
No obstante, buena parte del trabajo de adaptación tendrá que hacerlo el propio individuo. Tal y como apunta Antonio Bulbena, miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría, todavía no se sabe a ciencia cierta si el peligro de padecer patologías mentales “es por el efecto de la ciudad o por la propensión de cada persona cuando está sometida al estrés”.
Entonces, ¿Qué podemos hacer para escapar del estrés urbano, sea cuál sea su origen? De la Gándara cree que hay que “reducir el miedo aumentando el control y la sensación de placer. Esto se consigue con una vida más hedonista“. Además, anima a conseguir apoyos: “Que tengamos con quien hablar cuando lo necesitemos”.
Si las cosas se ponen muy feas, o incluso antes, la psicoterapia puede acudir al rescate. En las consultas privadas y en hospitales públicos como el Miguel Servet de Zaragoza empieza a implantarse una técnica que viene a ser algo así como una meditación moderna: el mindfulness (en inglés, conciencia plena). Este método, según García Campayo, “utiliza como referencia la respiración y la postura corporal”. Consiste en ir dejando pasar los pensamientos estresantes conforme aparecen. De este modo, el diálogo interior que mantenemos con nosotros mismos prácticamente desaparece. “Alguien que medita va aprendiendo a aceptar su situación y a disfrutar del momento”, asegura el especialista.
Un ritmo más lento
Otra opción es establecer un ritmo más lento en tu vida. Las ciudades ‘slow’ (lento en inglés) surgieron en 1999 en Italia. Son una continuación del movimiento que aplica el mismo adjetivo a la comida (‘slow food’) y, en general, a un estilo de vida basado en aparcar las prisas y renunciar a hacer mil cosas a la vez porque, en el fondo, el concepto multitarea no encaja con el ser humano.
Las localidades que quieren adherirse a este movimiento deben cumplir varios criterios, como no ser capitales de provincia, no sobrepasar los 50.000 habitantes, conservar el casco antiguo cerrado al tráfico, contar con una gastronomía autóctona y fomentar los productos artesanales.
A las numerosas poblaciones italianas que conforman este movimiento se han sumado otras de diversos países, entre ellas seis españolas: Begur (Gerona), Bigastro (Alicante), Lekeitio (Vizcaya), Munguía (Vizcaya), Pals (Gerona) y Rubielos de Mora (Teruel).
Esta iniciativa es uno de los mejores ejemplos de medidas urbanas antiestrés en pleno siglo XXI. Ya hay quien cree que sería interesante abrir un poco la mano e incluir ciudades más grandes.
Fuente – elmundo.es
Más riesgo de anorexia en adolescentes con malos hábitos alimentarios. Las dietas o ayunar elevan las posibilidades de sufrir obesidad. Los comportamientos de riesgo precoces se mantienen en la juventud.
Las chicas y chicos que en la adolescencia hacen dieta o desarrollan comportamientos alimenticios de riesgo (comer de forma insana, ayunar o darse atracones) ‘arrastran’ estos hábitos insanos hasta la juventud, lo que eleva su riesgo de sufrir anorexia, obesidad o bulimia.
Esta es la principal conclusión a la que ha llegado un equipo de investigadores estadounidenses tras llevar a cabo un estudio con 1.030 hombres jóvenes y 1.257 mujeres jóvenes a los que realizaron un seguimiento de 10 años. Un 30% de los participantes tenía una media de edad de 12 años al inicio de la investigación, mientras que un 70% contaba con una media de 15 años.
Marina Díaz-Marsá, responsable de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, asegura a ELMUNDO.es que el estudio es “importante porque refleja una realidad importante. Meterse en dietas y en conductas alimenticias anormales finalmente puede conducirte a la anorexia, pero también a la obesidad. El problema es que los adolescentes no tienen formación en nutrición. Muchas chicas dejan de comer carne roja y la sustituyen por pollo porque creen que engorda menos y no es exactamente así”.
Esta especialista reconoce que para evitar trastornos de la alimentación como la anorexia, la bulimia o la obesidad se deben “realizar acciones preventivas destinadas a instaurar conocimientos sobre la dieta saludable y la práctica de ejercicio físico. Está comprobado que el ayuno provoca que luego se den atracones de productos con alto contenido en grasas y calorías, lo que hace que, pese a la dieta, se acabe desarrollando obesidad. Además, las personas que hacen dieta tienden a no cocinar y recurren a comidas preparadas, bollería industrial… que son más insanas y con más grasas”.
Prueba de que la ‘mala dieta’ está causando ya estragos en la población adolescente española es el caso de la menor de 15 años que acaba de ser intervenida en el Hospital madrileño la Paz. Se trata de la primera niña que se somete a una reducción de estómago en nuestro país. Pesaba 79 kilos más de lo que debería pesar en función de su edad y estatura (41 kilos).
Dianne Neumark-Sztainer, de la Universidad de Minnesota (EEUU), es la autora principal del nuevo ensayo que ha visto la luz en el último ‘Journal of the American Dietetic Association’. “A todos los participantes se les preguntó si hacían dieta, si seguían conductas extremas como el ayuno, el uso de sustitutivos de comidas o saltarse alguna de ellas. Además, se indagó en otros aspectos como, los datos socioeconómicos, la edad, el sexo y la raza, entre otros factores que pueden alterar los resultados”, declara en su trabajo.
Los datos muestran que la prevalencia de la dieta para bajar peso”se mantuvo relativamente constante desde la adolescencia hasta la edad adulta en las mujeres de ambos grupos de edad. Entre los varones, los que tenían menos años siguieron haciendo dieta o con conductas de riesgo pasados los 10 años de seguimiento, mientras que este tipo de comportamientos aumentó en los chicos que tenían más años al comienzo del estudio”, destaca el estudio.
Para los investigadores “el seguimiento de una década de este tipo de comportamientos potencialmente dañinos sugiere que su uso no es sólo una fase por la que atraviesan los adolescentes, sino que las dietas y las conductas de riesgo alimentarias precoces sientan las bases para su uso continuo en el futuro. En conjunto, los hallazgos sugieren la necesidad de realizar prevención temprana de estos comportamientos, así como realizar este mismo esfuerzo durante la adolescencia y la juventud”.
A dieta de por vida
La ineficacia de la dieta “para la prevención de la obesidad en la adolescencia, las consecuencias negativas asociadas a los trastornos de la conducta alimentaria y la alta prevalencia de estos comportamientos han sido demostrados en estudios previos. El nuestro se suma a estas evidencias pero demuestra además que estas conductas continúan hasta la edad adulta”, recalcan los autores.
Defienden “la necesidad de identificar los factores que predicen el uso continuado de estas conductas y su progresión hacia los trastornos de la alimentación. Es importante examinar los efectos del uso persistente de hacer dieta y de los malos hábitos alimentarios en el organismo y en la saluda mental, como comer de forma compulsiva, más riesgo de depresión, entre otros”.
La doctora Díaz-Marsá reconoce que un “50% de las pacientes con anorexia consigue recuperarse completamente; mientras que un 25% sigue manteniendo un poco de dieta el resto de su vida, el 15% lleva hábitos y conductas anormales y en un 10%, la enfermedad se cronifica”.
Por este motivo, “los jóvenes preocupados por su peso deben contar con apoyos para seguir una alimentación saludable y mantener una actividad física sostenida a largo plazo. Lo importante es alejarlos de la utilización de prácticas poco saludables para controlar el peso”.
Fuente – elmundo.es
Los expertos no recomiendan la actividad física en las horas centrales del día. Es fundamental una buena hidratación y elegir ropa clara y holgada.
Recién inaugurado julio, seguro que más de uno ya se está frotando las manos pensando en cómo disfrutar del tiempo libre y las buenas temperaturas. Si usted es un amante del deporte y planea entregarse en cuerpo y alma a su actividad favorita, recuerde que en verano es necesario tener en cuenta ciertas precauciones si se quieren evitar riesgos para la salud.
Según datos del Ministerio de Sanidad, el año pasado murieron en España 15 personas a causa de trastornos relacionados con el calor. De ellos, la mitad estaban practicando deporte o trabajando al aire libre en las horas centrales del día –de las 12.00h a las 17.00h–, cuando las temperaturas son más altas.
Por eso, sobre todo en las regiones donde el calor es especialmente intenso, los especialistas recomiendan evitar esa franja horaria y salir a hacer ejercicio “a primera o a última hora del día”, tal y como indica Ángel Hernández, jefe de la Unidad de Medicina y Traumatología Deportiva del Grupo Hospital de Madrid.
Según este especialista, “es importante llevar ropa clara y holgada”, que permita la transpiración y, si se practican actividades al aire libre, como el ciclismo o el atletismo, lo ideal es elegir recorridos frescos, sombreados y, si es posible, que dispongan de fuentes de agua.
“Una hidratación adecuada es imprescindible, antes, durante y después de hacer ejercicio”, apunta Federico Figueredo, traumatólogo deportivo del Hospital Universitario Quirón de Madrid, quien subraya la importancia de aportar líquidos con sales minerales para paliar los efectos de la sudoración y evitar la carencia de electrolitos.
Eso sí, una vez terminado el ejercicio, “no hay que intentar recuperar toda la deshidratación perdida en cinco minutos, sino que hay que hacerlo de forma progresiva“, remarca Hernández.
Del mismo modo, también es clave realizar un adecuado calentamientode los grupos musculares implicados en el ejercicio tanto antes como después de cada sesión y nunca hay que olvidar la protección solar. Todas las guías recomiendan usar gorras, gafas y cremas para la piel cuyo factor de control de la radiación ultravioleta sea al menos de 15.
Fallo del ‘termostato’
El principal problema al que se enfrentan los deportistas en verano es elgolpe de calor, un trastorno que se produce cuando el organismo es incapaz de regular su temperatura interna. El ejercicio aumenta considerablemente la producción de calor del cuerpo, explica Figueredo. De hecho, si no funcionaran los mecanismos termorreguladores del organismo, la actividad física podría incrementar en un grado la temperatura corpora cada cinco minutos.
Generalmente, estos mecanismos funcionan de forma simultánea para paliar los rigores del calor. Sin embargo, en algunos casos fallan. Y, cuando la temperatura exterior es elevada y la humedad del aire es superior al 60% es mucho más probable que esto suceda.
En estas circunstancias, explican los especialistas, las gotas de sudor se evaporan con dificultad y el aire no es lo suficientemente fresco como para controlar el termostato interno, con lo que la temperatura corporal puede aumentar peligrosamente – incluso hasta los 41ºC– y provocar un problema grave.
El golpe de calor, de hecho, puede conducir a la muerte, por lo que, si al realizar ejercicio, se notan mareos, dolor de cabeza, irritabilidad o debilidad es necesario dejar la actividad física y refrescarse rápidamente.
Instalarse en la sombra y utilizar toallas húmedas e incluso hielo puede ser una buena opción para conseguir que el organismo vuelva a una temperatura adecuada, subraya Figueredo. Y, si el cuerpo no se recupera y se detiene la sudoración o aparecen síntomas neurológicos, como desorientación o la pérdida de conocimiento, es necesario llamar al 112.
Sobre todo, señalan los especialistas de medicina del deporte, hay que escuchar las señales del propio cuerpo y no forzar su capacidad hasta la extenuación. “La sed es un magnífico indicador. Si uno tiene sed mientras hace deporte, tiene que parar y beber, nunca forzar el organismo”, subraya Figueredo.
Aunque pensemos lo contrario, concluye Hernández, el verano no es el momento de hacer más ejercicio, “sino la fecha para apostar por una actividad física menor, pero de más calidad”.
Fuente – elmundo.es
El de espalda es un dolor muy habitual. Los esfuerzos excesivos y los vicios posturales nos pasan factura. Sin embargo, el 85% de los dolores de espalda pueden prevenirse o al menos minimizarse durante las vacaciones. Lo asegura el doctor Manuel J. de la Torre Gutiérrez, neurocirujano y especialista en intervenciones de columna.
El de espalda es un dolor muy habitual. Los esfuerzos excesivos y los vicios posturales nos pasan factura. Sin embargo, el 85% de los dolores de espalda pueden prevenirse o al menos minimizarse durante las vacaciones. Lo asegura el doctor Manuel J. de la Torre Gutiérrez, neurocirujano y especialista en intervenciones de columna.
El equipo de neurocirugía de Clínica la Milagrosa de Madrid que dirige este especialista ha realizado un estudio entre los pacientes durante seis meses. Este trabajo demuestra que tan sólo un 15% de las personas que padecen dolores de espalda sufren de alguna dolencia grave.
Por lo tanto, el resto pueden contribuir a mejorar sus molestias mediante la realización de las prácticas y hábitos adecuados.
Decálogo para cuidar nuestra espalda
Manos a la obra. El doctor Torre Gutiérrez nos da 10 consejos fáciles de seguir y practicar a diario para cuidar nuestra espalda.
1. Mantén una postura correcta. En los períodos de asueto, podemos estar más pendientes de crear hábitos posturales saludables, tanto durmiendo, de pie o sentados. Esto es fundamental para prevenir los dolores de espalda. Posturas inadecuadas pueden tensionar el sistema óseo y muscular de la espalda.
2. Evita la ropa ajustada y los tacones altos. Es más fácil usar ropa cómoda durante las vacaciones. La falta de compromisos sociales favorece el uso de calzado poco elevado. Estos dos hechos en conjunto evitan la adopción de malas posturas.
3. No levantes pesos excesivos. Determinadas malas costumbres son más sencillas de evitar durante tiempos de descanso. Coger a un niño a toda prisa para dejarlo en la guardería, o bajar la compra del supermercado muy cargados, pueden y deben evitarse.
4. Corrige tu sobrepeso. La sudoración provocada por el calor, consumir mayor proporción de frutas y verduras frescas (más apetecibles en estas fechas) y la facilidad para llevar una vida menos sedentaria, pueden llevarnos a perder peso durante las vacaciones. El sobrepeso prolongada en el tiempo puede provocar que los músculos y huesos de la espalda se tensionen y llegue el dolor de espalda.
5. Haz ejercicios de estiramiento. Aprovecha el descanso del verano para ello. Haz planes que favorezcan caminar un rato cada hora. Asimismo, adopta la postura ergonómica que las situaciones de estrés laboral no siempre permiten.
6. Practica deporte de forma moderada. La rigidez del cuerpo se puede evitar con la práctica de ejercicio. Con 10 minutos al día basta para prevenir el dolor de espalda y fortalecer los músculos, siempre y cuando no se practique en plena crisis de lumbalgia.
7. Acudir a un especialista. Es frecuente que aplacemos nuestra decisión de acudir al doctor “para la vuelta de vacaciones”. No pasa nada por decidirse de una vez y mejorar su calidad de vida.
8. En caso de lesión. Si el afectado es alguno de los músculos de la espalda por habernos excedido con el deporte o habernos hecho daño por alguna causa, coloque una bolsa de hielo para aliviar el dolor. El verano es la mejor época para no sentir molestias ante el cambio de temperatura de la piel.
9. Evite la automedicación. El hecho de no estar cerca de nuestro médico habitual puede llevarnos a caer en la tentación de tomar determinados fármacos, como el paracetamol o anti-inflamatorios y así disfrutar más de nuestros días de descanso.
10. Busque un buen centro. Existen centros donde enseñan al paciente con dolores lumbares a controlar su dolor mediante la actividad física. Ya no es recomendable si sus molestias son crónicas y superan el año de duración.
Fuente – 20minutos.es
El 26,1% de los niños y niñas españoles de entre seis y nueve años de edad sufren sobrepeso y, el 19,1%, obesidad, lo que supone que cerca de la mitad (45,2%) de los pequeños de esas edades presentan exceso de peso.
Ésta es una de las conclusiones principales del estudio “Aladino” que ha realizado la Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan) y que presentó este jueves en Madrid la ministra de Sanidad, Política Social e Igualdad, Leire Pajín.
El estudio recoge datos actualizados de la prevalencia de la obesidad infantil en España y ha sido realizado en casi 8.000 niños y niñas de todo el territorio nacional.
Según indicó la ministra, estos resultados muestran que el exceso de peso “se ha estabilizado” en la última década, pero reconoce que reflejan “un importante problema de salud pública”. Por esta razón, Pajín llevará el estudio al Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
Según este estudio, el 45,2% del exceso de peso detectado se reparte de la siguiente manera: el 26,1% corresponde a sobrepeso, y el 19,1% a obesidad. Por género, los niños tienen más exceso de peso que las niñas (26,3% de sobrepeso frente a 25,9, y 22% de obesidad frente a 16,2).
El informe también revela que tanto el sobrepeso como la obesidad afectan más a los niños y niñas que se desarrollan en entornos más desfavorecidos desde el punto de vista educativo y económico. De este modo, los niveles de sobrepeso y obesidad infantil en las familias con menos recursos están alrededor del 48%, lo que supone casi ocho puntos más que el exceso de peso detectado en las familias con más recursos.
“Aladino” también revela el impacto en el exceso de peso del ocio audiovisual, como la presencia de ordenador, DVD o consolas de videojuegos en la habitación de los menores. Los datos recogidos indican que el porcentaje de niños y niñas con un peso normal es mayor cuando no disponen de este tipo de ocio en su habitación.
De esta forma, el 56,2% de los menores que no dispone de este tipo de ocio estaría en un peso saludable, frente al 43,2% que tendría sobrepeso u obesidad.
En cambio, el porcentaje de niños y niñas con exceso de peso es del 50,2% cuando sí disponen de estos aparatos en su habitación, y sólo el 48,9% estarían en su peso normal. Además, el porcentaje de niños y niñas que tienen un peso saludable es mayor entre los que habitualmente comen en los comedores escolares.
Así, entre los que comen en casa, el 51,7% tiene un peso normal y el 47,6% tiene exceso de peso, mientras que entre los que comen en el colegio el 56,3% tiene un peso normal y el 43% tiene sobrepeso u obesidad. “No podemos bajar la guardia. El estudio presenta una realidad clara y preocupante, y estamos obligados a actuar”, concluyó la ministra.
Fuente – larazon.es
Un gen que conduce a que una persona tenga una constitución delgada está vinculado a un mayor riesgo de enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2, los trastornos comúnmente asociados al sobrepeso y la obesidad, aseguraron científicos.
Se sabe que el gen IRS1 puede reducir la grasa corporal, pero ahora los investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard, Estados Unidos, y del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido, descubrieron que también parece estar asociado a mayores niveles de glucosa y colesterol en la sangre.
En el organismo tenemos distintos tipos de tejido adiposo, o grasa, incluidas la subcutánea, que se ubica debajo de la piel, y la grasa visceral que se localiza dentro de la cavidad abdominal compactada entre grandes órganos, como el estómago, hígado, riñones e intestino.
La primera, la grasa subcutánea, no está vinculada con las típicas enfermedades asociadas a la obesidad e incluso se piensa que hasta podría ser protectora.
Pero la segunda, la grasa visceral, sí ha sido relacionada a estas enfermedades, principalmente las cardiovasculares, y se conocen sus riesgos en la enfermedad del corazón y la diabetes tipo 2.
Tal como explican los investigadores en la revista Nature Genetics, se sabe que el gen IRS1 logra reducir los niveles de grasa subcutánea, pero ahora descubrieron que no disminuye los niveles de la peligrosa grasa visceral y esto, dicen, podría estar poniendo en riesgo a la gente que posee este gen.
“Descubrimos una historia genética verdaderamente fascinante” afirma la profesora Ruth Loos del Consejo de Investigación Médica del Reino Unido.
“Y cuando encontramos el efecto de este gen, quedamos muy intrigados por este hallazgo inesperado”.
“La gente, particularmente los hombres con una forma específica del gen tienen más probabilidades de presentar un menor porcentaje de grasa corporal, pero también de desarrollar enfermedad del corazón y diabetes tipo 2″, dice.
“En términos simples -agrega la investigadora- no son sólo los individuos con sobrepeso los que están predispuestos para estas enfermedades metabólicas”.
Gen determinante
El objetivo del estudio, explica el científico, era buscar los genes que determinan cuánta grasa corporal tenemos los humanos. Con ese fin analizaron los genomas de más de 75.000 individuos.
Para ello reunieron datos de 26 estudios genéticos y trabajaron conjuntamente con investigadores de 72 centros en 10 países.
Encontraron, dicen, “evidencia convincente” de que el gen IRS1 está vinculado a menores niveles de grasa corporal, pero descubrieron también que quienes tenían el gen presentaban niveles más altos de glucosa y colesterol en la sangre.
Cuando analizaron los patrones de distribución de grasa en individuos que poseen el gen IRS1 descubrieron que tenían menos grasa subcutánea pero no habían reducido sus niveles de grasa visceral.
Los investigadores creen que como los individuos con el gen IRS1 no pueden almacenar grasa subcutánea, almacenan la grasa en lugares del organismo que interfieren con la función normal de los órganos.
Esto se vio con más claridad entre los hombres, dicen los investigadores.
“Lo que descubrimos es que ciertas variantes genéticas te mantienen delgado al reducir la grasa que almacenas debajo de tu piel” explica la doctora Loos.
“No lo sabemos con certeza, pero podemos especular que estos individuos están más predispuestos a almacenar grasa en otras partes del cuerpo, como el hígado y en el músculo”.
“El efecto podría ser más pronunciado en los hombres debido a las diferente distribución de grasa entre los sexos. Los hombres almacenan menos grasa que las mujeres, así que son más sensibles a los cambios en esta distribución” agrega.
Por su parte, el doctor Ian Frame, director de investigación de la organización Diabetes Uk señala que “este es un estudio robusto que ofrece nueva información sobre por qué 20% de las personas con diabetes tipo 2 padecen la enfermedad a pesar de tener un peso sano”.
“También es un mensaje claro de que la gente con una constitución delgada no debe de ser displicente con su salud”.
“Comer bien y hacer ejercicio son las formas más efectivas de reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2″ señala el experto.
Fuente – BBC Salud
Unas 100 personas que sufren esta patología esperan la operación en el HUC. Los padres de niños con sobrepeso creen que estar gordo es síntoma de salud.
La obesidad mórbida es la enfermedad con mayor número de pacientes en lista de espera del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo en los centros canarios de tercer nivel, constituidos por el Hospital Universitario de Canarias (HUC) y el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, ambos en Tenerife; además del Complejo Hospitalario Materno-Insular y el Hospital Universitario Doctor Negrín, los dos en Gran Canaria. En este sentido, Iván Arteaga, cirujano especialista en el HUC y vocal de la sección de Obesidad de la Asociación Española de Cirujanos, explicó que esta alta incidencia y prevalencia en el Servicio Canario de Salud (SCS) es causada por los hábitos de la sociedad actual.
Los altos índices de obesidad mórbida (con un Índice de Masa Corporal superior al 40 o al 35, cuando va unido a alguna enfermedad) se debe, según el especialista, a que los hábitos alimentarios son inadecuados, junto a una menor actividad física. Cuando la masa corporal está por encima de 35, acompañado por ejemplo de diabetes, “el tratamiento más efectivo es la cirugía”, destacó Arteaga. El experto también señaló que ese tratamiento es el más rentable al sistema de salud. Esta patología, si no se opera, disminuye la calidad de vida y demanda muchos recursos sanitarios, como el consumo de medicamentos y las visitas a especialistas. Por lo tanto, el cirujano destacó que la intervención quirúrgica es una solución efectiva y definitiva que supone un coste práctico. Operar produce, con lo cual, “una mayor calidad de vida y resuelve los problemas de salud”, sentenció el experto.
El especialista en cirugía digestiva afirmó que el SCS cubre el tratamiento de esta patología, pero el problema radica en que es una enfermedad “que va en aumento” con los años. Arteaga recalcó que la obesidad mórbida es una de las consecuencias de la sociedades desarrolladas que se centran en hábitos de vida más industrializados. El cirujano informó de que, además, no se realiza deporte y siempre se abusa de los alimentos ricos en hidratos de carbono, “sobre todo en el consumo de papas en el caso Canarias”. Por estos estilos de vida, el Archipiélago es una de las comunidades con altos índices de obesidad y de diabetes.
Tanto los hombres como las mujeres pueden sufrir obesidad mórbida. Esta patología les “afecta por igual” pero, sin embargo, las mujeres pasan más por el quirófano. De todas formas, aunque el número de enfermos sea equitativo, las características de la misma no es igual. Según Arteaga, los hombres poseen mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, mientras que las mujeres no corren tanto riesgo.
En el HUC, según Arteaga, se realizan a la semana dos o tres tratamientos de obesidad patológica. Aproximadamente unas 100 personas esperan a ser operadas en ese hospital, mientras que otros afectados están en la fase del equipo multidisciplinar que se centra, entre otras cosas, en las pruebas que realizan los psicólogos especialista en el trastorno alimentario y en la labor de los endocrinos.
En este sentido, Antonio Alarcó, catedrático en Cirugía y jefe del servicio de Cirugía General y Digestiva A de este hospital, explicó que uno de los motivos que causan la alta prevalencia en la sociedad canaria es que los padres de los niños obesos creen que estar gordo es síntoma de buena salud. “El problema es que engordas porque comes más de lo que gastas”, y eso puede desembocar en obesidad mórbida. Este tipo de actitudes es lo que han hecho que “esta enfermedad se defina como una patología de la superabundancia”, sentenció el catedrático.
Para el jefe del servicio de Cirugía General y Digestiva A es de vital importancia que en los colegios y en las casas se elaboren comidas saludables. Iván Arteaga, miembro de la Asociación Española de Cirujanos, recalcó que el mejor método para evitar la enfermedad es la prevención, aunque las operaciones son el mejor remedio cuando se padece la patología. La cirugía ha evolucionado tanto que, según Arteaga, conlleva un menor riesgo, lo que provoca un aumento de la demanda.
Fuente – laopinion.es




