Parálisis periódica hipercaliémica es un trastorno que implica episodios ocasionales de debilidad muscular y, algunas veces, niveles de potasio en la sangre más altos de lo normal.
Es un grupo de trastornos genéticos que abarcan: parálisis periódica hipocaliémica y parálisis periódica tirotóxica.
La parálisis periódica hipercaliémica se debe a genes defectuosos y, en la mayoría de los casos, se transmite de padres a hijos (hereditaria). Ocasionalmente, se presenta en familias de manera aleatoria. Se cree que el trastorno se debe a problemas con la forma como el cuerpo controla los niveles de sodio y potasio en las células.
A diferencia de otras formas de parálisis periódica, las personas con este tipo de parálisis no tienen bajos niveles de potasio en la sangre. De hecho, puede haber niveles de potasio altos o normales en el torrente sanguíneo durante o entre los ataques.
Los factores de riesgo abarcan antecedentes familiares de parálisis periódica. La afección ocurre en aproximadamente 1 de cada 100,000 personas y afecta a los hombres con mayor frecuencia que a las mujeres.
El trastorno involucra ataques intermitentes de debilidad muscular o pérdida de movimiento muscular (parálisis). Entre los ataques, se presenta fuerza muscular normal.
Los ataques normalmente empiezan en la niñez y la frecuencia con la cual se presentan varía. Algunas personas tienen varios ataques al día. Los ataques típicamente duran sólo de 1 a 2 horas, pero algunas veces pueden durar hasta un día. Por lo regular, no son tan severos como para necesitar terapia. Algunas personas tienen miotonía asociada, en la cual no pueden relajar inmediatamente sus músculos después de usarlos.
La debilidad o parálisis:
Los desencadenantes pueden abarcar:
Es posible que el médico sospeche la presencia de parálisis periódica hipercaliémica sobre la base de los antecedentes familiares del trastorno. Otras pistas para este trastorno son síntomas de debilidad muscular que aparecen y desaparecen con resultados normales o altos en un examen de potasio.
Entre los ataques, un examen físico no muestra nada anormal. Durante un ataque, los reflejos musculares pueden disminuir o estar ausentes y los músculos pueden estar flácidos en lugar de estar rígidos. Los grupos musculares cerca del cuerpo, como los hombros y las caderas, están comprometidos más a menudo que los brazos y las piernas.
El médico puede llevar a cabo exámenes adicionales para descartar otras causas.
El objetivo del tratamiento es aliviar los síntomas y prevenir ataques posteriores.
Los ataques casi nunca son tan graves como para requerir tratamiento de emergencia. Sin embargo, la debilidad puede empeorar con ataques repetitivos, de manera que el tratamiento para prevenir los ataques debe hacerse lo más pronto posible.
La glucosa u otros carbohidratos (azúcares) administrados durante un ataque pueden reducir la gravedad de los síntomas. Asimismo, es posible que sea necesario administrar calcio o diuréticos, como furosemida, por vía intravenosa para detener los ataques súbitos.
Algunas veces, los ataques desaparecen por sí solos en una época posterior de la vida; sin embargo, los ataques crónicos generalmente provocan debilidad muscular progresiva que está presente inclusive entre dichos ataques.
La parálisis periódica hipercaliémica responde bien al tratamiento, el cual puede prevenir e incluso neutralizar la debilidad muscular progresiva.
Consulte con el médico si presenta debilidad muscular intermitente, especialmente si existen antecedentes familiares de parálisis periódica.
Acuda al servicio de urgencias o llame al número local de emergencias (el 112 en España) en caso de presentarse desmayo o dificultad para respirar, hablar o tragar, los cuales son síntomas de emergencia.
Un medicamento llamado acetazolamida previene ataques en muchos casos. Los diuréticos tiazídicos, como clorotiazida, también son efectivos y tienen menos efectos secundarios que la acetazolamida. Una dieta baja en potasio y rica en carbohidratos también puede ayudar a prevenir los ataques, como también lo puede hacer el hecho de evitar el ayuno, la actividad vigorosa o las temperaturas bajas.
Barohn RJ. Muscle diseases. En: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicina. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 447.
Contenido: 11/30/2009
Versión del inglés revisada por: David C. Dugdale, III, MD, Profesor de Medicina, División de Medicina General, Departamento de Medicina, Universidad de Washington Facultad de Medicina; Herbert Y. Lin, MD, PHD, Nephrologist, Massachusetts General Hospital; Associate Profesor de Medicina, Harvard Medical School. También se examinó por David Zieve, MD, MHA, Director Médico, ADAM, Inc.
Traducido por: DrTango, Inc.
Actualizado: 20 Noviembre 2011 © 2002 - 2012 Clínica Dam - Madrid, Spain - Derechos Reservados Condiciones de Uso | Webmaster
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