Gangrena gaseosa, infección de los tejidos por clostridio o mionecrosis es una forma de necrosis (gangrena) potencialmente mortal.
Ver también: infección subcutánea necrosante
La gangrena gaseosa, una afección poco común en los Estados Unidos, es causada con mayor frecuencia por una bacteria llamada Clostridium perfringens. Sin embargo, también puede ser causada por los estreptococos del grupo A. El Staphylococcus aureus y el Vibrio vulnificus pueden causar infecciones similares.
El clostridio está presente en la mayoría de los ambientes. A medida que la bacteria se multiplica, puede producir gases en los tejidos corporales y muchas toxinas diferentes que pueden dañar los tejidos. Bajo condiciones de poco oxígeno ( anaerobios), el clostridio produce toxinas que causan necrosis y síntomas conexos.
Generalmente, la gangrena gaseosa se presenta en el sitio de un traumatismo o una herida quirúrgica reciente y su aparición es súbita e inesperada. Aproximadamente 1 en 5 casos ocurre sin un evento irritante. Los pacientes que desarrollan la enfermedad de esta manera a menudo tienen una enfermedad vascular subyacente (ateroesclerosis o endurecimiento de las arterias), diabetes o cáncer de colon.
Las bacterias clostridio producen muchas toxinas diferentes, cuatro de las cuales (alfa, beta, épsilon, iota) pueden causar síndromes potencialmente mortales. Además, causan daño a los tejidos, células y vasos sanguíneos.
El sitio de infección resulta inflamado, presentándose una hinchazón del tejido de color rojo pálido a pardusco y muy dolorosa. Si se presiona en el tejido hinchado con los dedos de la mano, se puede sentir gas como una sensación crepitante. Los bordes del área infectada se expanden tan rápidamente que los cambios se pueden ver durante unos cuantos minutos. El tejido comprometido puede estar completamente destruido.
Los síntomas abarcan:
Nota: los síntomas generalmente comienzan de manera súbita y empeoran rápidamente.
Si la afección no se trata, la persona puede desarrollar shock con disminución de la presión arterial (hipotensión), insuficiencia renal, coma y finalmente la muerte.
La persona puede estar en shock. Un profesional médico podría sentir aire en los tejidos (crepitantes).
La persona necesitará someterse rápidamente a una cirugía para extirpar el tejido muerto, dañado e infectado (desbridamiento) y es posible que se tenga que practicar la amputación de un brazo o una pierna para controlar la diseminación de la infección. Con frecuencia, esto debe ocurrir antes de que todos los resultados de los exámenes de diagnóstico estén disponibles.
Los pacientes deben recibir antibióticos, preferiblemente de tipo penicilina con clindamicina. Inicialmente los pacientes reciben los antibióticos a través de una vena (por vía intravenosa). Algunas personas pueden necesitar analgésicos para controlar el dolor. Los médicos han ensayado el oxígeno hiperbárico para esta afección, con grados de éxito variables.
La gangrena gaseosa es progresiva y a menudo mortal.
Se trata de una situación de emergencia que requiere atención médica inmediata.
Llame al médico si presenta signos de infección alrededor de una herida en la piel. Asimismo, acuda a la sala de urgencias o llame al número local de emergencias (como el 112 en España) si tiene síntomas de gangrena gaseosa.
Limpie muy bien cualquier herida en la piel. Esté atento a signos de infección (como enrojecimiento, dolor, secreción o hinchazón alrededor de la herida) y consulte al médico oportunamente si estos se presentan.
Bartlett JG. Clostridial infections. En: Goldman L, Ausiello D, eds. Cecil Medicina. 23rd ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 319.
Contenido: 12/1/2009
Versión del inglés revisada por: David C. Dugdale, III, MD, Profesor de Medicina, División de Medicina General, Departamento de Medicina, Universidad de Washington Facultad de Medicina; Jatin M. Vyas, MD, PhD, Profesor Adjunto en Medicina, Harvard Medical School, Asistente de Medicina, División de Enfermedades Infecciosas, Departamento de Medicina, Massachusetts General Hospital. También se examinó por David Zieve, MD, MHA, Director Médico, ADAM, Inc.
Traducido por: DrTango, Inc.
Actualizado: 25 Noviembre 2011 © 2002 - 2012 Clínica Dam - Madrid, Spain - Derechos Reservados Condiciones de Uso | Webmaster
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