Los médicos de la Unidad de Otorrinolaringología (oído, nariz y garganta) ofrecen atención médica y quirúrgica que proporciona el diagnóstico y el tratamiento de los problemas relacionados con la cabeza y el cuello. Además, pacientes de todas las edades que padezcan problemas de audición y equilibrio.
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Consisten en el crecimiento celular anormal en los conductos que drenan las glándulas salivales.
Tumor en el conducto salival
Las glándulas salivales se encuentran alrededor de la boca y producen saliva que humedece los alimentos para ayudar en la masticación y la deglución. La saliva contiene proteínas (enzimas) que comienzan el proceso de digestión y también ayuda a la limpieza mecánica de la boca, eliminando las bacterias y partículas de alimentos. Al mantener la boca húmeda, la saliva ayuda a conservar las dentaduras postizas, retenedores u otros aparatos ortopédicos en su lugar.
Existen tres pares de glándulas salivales principales: las dos más grandes son las glándulas parótidas, ubicadas una en cada mejilla sobre el ángulo de la mandíbula, frente a las orejas; las dos glándulas submandibulares se encuentran en la parte posterior de la boca a ambos lados de la mandíbula; las glándulas sublinguales están debajo del piso de la boca. Todas las glándulas salivales vacían saliva en la boca por medio de conductos que se abren en diferentes lugares de la misma.
Los tumores del conducto salival son poco comunes, en especial en los niños. La inflamación de las glándulas salivales con frecuencia es la respuesta a infecciones de la glándula salival, cálculos en el conducto salival y a condiciones en otras partes del organismo, tales como cirrosis hepática, sarcoidosis, cirugía abdominal, cáncer, síndrome de Sjögren e infecciones en el organismo.
El tipo de tumor del conducto salival más común es un tumor de crecimiento lento, normalmente benigno y de crecimiento independiente que aumenta el tamaño de la glándula gradualmente. Sin embargo, en ocasiones puede ser maligno (canceroso), por lo general un carcinoma.
Un examen conducido por un médico o por un odontólogo muestra un agrandamiento anormal de la glándula salival, que por lo general es una de las glándulas parótidas.
Se puede tomar una radiografía de la glándula salival (llamada sialograma) para buscar un tumor. Sin embargo, con mucha frecuencia, se utiliza una TAC o una IRM para confirmar la presencia de un tumor y para observar si el cáncer se ha diseminado a los ganglios linfáticos en el cuello.
Se puede practicar una biopsia de la glándula salival o una aspiración con aguja fina para determinar si el tumor es benigno o maligno.
El tratamiento recomendado generalmente es la extirpación quirúrgica de la glándula salival afectada si el tumor es benigno. Esta cirugía en las glándulas parótidas normalmente está diseñada para mantener la función del nervio facial que controla los músculos faciales.
Es posible que se deba recurrir a radioterapia y/o a cirugía extensa si el tumor es maligno. Asimismo, la quimioterapia algunas veces se utiliza en pacientes considerados de alto riesgo o cuando la enfermedad se ha diseminado más allá de las glándulas salivales.
La mayoría de los tumores del conducto salival son benignos (no cancerosos) y de crecimiento lento y generalmente se curan con la extirpación quirúrgica. En casos excepcionales, el tumor es maligno (canceroso) y es necesario un tratamiento más extenso.
Se debe buscar asistencia médica si:
Se desconoce.
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