Un absceso es una cavidad de pus que resulta de una infección. Un absceso perirrenal es una infección alrededor de uno o ambos riñones.
Más del 75% de los abscesos perirrenales son ocasionados por infecciones urinarias que tienen su inicio en la vejiga, se diseminan a los riñones y luego al área circundante. Otras de las causas del absceso perirrenal son la cirugía urológica ( en las vías urinarias o el aparato reproductor) y la infección del torrente sanguíneo.
El factor de riesgo de absceso perirrenal más significativo es la presencia de cálculos renales que bloquean el flujo urinario y que sirven de reservorio para la infección. Las bacterias tienden a pegarse a los cálculos y no es posible destruirlas con tratamiento antibiótico.
Entre el 20 y el 60% de los pacientes con absceso perirrenal tienen cálculos renales. Otros de los factores de riesgo para esta afección incluyen: tener vías urinarias anormales, sufrir un traumatismo y padecer diabetes.
Algunos de los síntomas del absceso perirrenal son dolor en el costado (lado del abdomen) o dolor abdominal, el cual puede diseminarse a la ingle e inclusive extenderse pierna abajo. Más de la mitad de todos los pacientes presentan fiebre y otros sufren sudoración y escalofrío.
Uno de los signos del absceso perirrenal es la sensibilidad en la espalda o en el abdomen. Un análisis de orina muestra leucocitos y posiblemente también glóbulos rojos. Un urocultivo puede mostrar uno o más tipos de bacterias si se realiza antes de administrar antibióticos. Aunque el urocultivo arroje resultados negativos, la presencia de leucocitos y la fiebre pueden ser indicios de un absceso perirrenal.
Una TAC o una ecografía abdominal pueden mostrar un área del riñón inflamada, lo cual sugeriría la presencia de un absceso perirrenal.
El tratamiento de un absceso perirrenal involucra el drenaje del pus, ya sea con la colocación de un catéter a través de la piel o por medio de una cirugía. Igualmente, se deben administrar antibióticos inicialmente a través de una vena (IV).
En general, el diagnóstico y tratamiento oportunos de un absceso perirrenal deben llevar a buenos resultados. Si se presentan cálculos renales, éstos se deben tratar para prevenir una infección posterior.
En raras ocasiones, la infección se puede diseminar más allá del área del riñón al torrente sanguíneo, lo cual puede ser mortal.
Si existen cálculos renales, una de las complicaciones de esta condición es la presencia de una infección continua.
Se debe buscar asistencia médica si se tienen antecedentes de cálculos renales y se desarrolla fiebre, escalofríos, ardor al orinar, dolor abdominal o también si se presenta una infección urinaria.
Si una persona tiene cálculos renales, debe consultar con el médico sobre el mejor tratamiento para erradicarlos y de esta manera evitar el desarrollo de un absceso perirrenal. Si una persona se ha sometido a una cirugía urológica debe mantener el área afectada tan limpia como sea posible.

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