El dolor le brinda al organismo un mecanismo de protección y lo alerta sobre daño potencial o real a sus tejidos. En el ejemplo de la picadura de abeja, los receptores de dolor en la piel detectan el daño a los tejidos causado por la picadura. Luego, los nervios periféricos envían una señal de dolor al cerebro. El cerebro analiza la señal. Entonces, el cerebro envía un mensaje a los músculos del brazo para que reaccionen. | ||
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