Un absceso es una cavidad con acumulación de pus. El absceso se puede padecer de éste en casi cualquier parte del cuerpo. Cuando un área se infecta, el sistema inmunológico del organismo intenta combatirla. Los glóbulos blancos se dirigen hacia el área infectada, se acumulan dentro del tejido lesionado y causan inflamación. Durante este proceso se forma la pus. La pus es la acumulación de líquido, glóbulos blancos vivos y muertos, tejido muerto y bacterias u otras sustancias extrañas al cuerpo.
Las bacterias, los virus, los parásitos y los objetos deglutidos pueden causar la formación de abscesos. Los abscesos en la piel son fáciles de detectar. Son zonas enrojecidas, hinchadas y dolorosas. Los abscesos dentro de su cuerpo pueden quizá no ser obvios y pueden lesionar órganos, incluso el cerebro, los pulmones y otros. Los tratamientos para los abscesos incluyen drenarlos y tomar antibióticos.
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