Alergias infantiles

Durante la infancia, una de las causas principales de angustia paterna y de consultas y/o urgencias de pediatría son las Alergias infantiles. En las últimas décadas han aumentado de forma alarmante los casos de alergia en todo el Mundo. Las causas son múltiples y no totalmente conocidas. Diversos estudios han demostrado que la predisposición alérgica es poligénica y que la influencia genética de la madre en el desarrollo del asma del niño es muy importante. El hecho de que este tipo de enfermedades se haya convertido en pocos años en una de las enfermedades con una de las prevalencias más altas en los países industrializados hace pensar que, pese a que la predisposición genética juega un papel importante en la aparición de la enfermedad, su extensión no puede deberse solamente a cambios genéticos, pero también a factores externos que influyen sobre los genes para que la enfermedad se exprese. Entre estos posibles factores ambientales se encuentran las infecciones en la infancia, el hábito tabágico de la madre y la exposición a alergenos. En diferentes estudios se ha comprobado que el riesgo de asma aumenta en los niños en que uno o ambos padres fuman, y que los niños de entre dos y cuatro años que viven con una persona que fuma tienen un 28% más de probabilidad de sufrir sibilancias (espasmo de los bronquios que se manifiesta con pitidos en el pecho) que los niños de familias sin fumadores. Otros posibles causantes del incremento en la prevalencia del asma son la exposición a poluentes atmosféricos y los cambios en la dieta. Un facto interesante, demostrado por varios trabajos de investigación, es que las alergias son mucho menos frecuentes en niños rurales que, desde muy temprano en la vida, se encuentran expuestos a diversos tipos de agentes bacterianos y virales de origen animal así como con diversas variedades de plantas y gramíneas que son alergenos frecuentes. Todavía más interesante, se demostró que los niños que desde muy temprana edad están en contacto íntimo con perros y gatos presentan un menor número de reacciones alérgicas al pelo de estos animales. Así que aparentemente cuanto más precozmente los niños entran en contacto con agentes potencialmente alergénicos como virus, bacterias, pelos de animales, plantas, etc, menos posibilidade habrá que desarrollen algún tipo de alergia ya que su sistema inmunitario maduraría más precozmente.

Las formas de presentación de una alergia son diversas pero las más frecuentes son el asma, la rinitis y las dermatitis. La 1ª es sin duda la que causa más alarma entre los padres, debido a su forma de presentación aparatosa, y la que es potencialmente más grave. El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, cuyas manifestaciones clínicas son pitidos en el pecho, tos de predominancia nocturna y sensación de ahogo o falta de aire. A nivel mundial, entre el 10% y el 15% de la población infantil padece asma. En más del 30% de los pacientes asmáticos, los síntomas se presentan antes de los cinco años. Si se deja evolucionar espontáneamente, un 30% remite antes de cumplir los 18-20 años y si el paciente ha recibido tratamiento con vacunas especificas esta tasa se incrementa hasta el 70%.

La rinitis se caracteriza por repetidos estornudos en serie, picor en la nariz, secreción nasal acuosa abundante, y obstrucción nasal. Su incidencia ha aumentado mucho en los últimos años y se calcula que afecta a un 15% de la población. Esta alergia no solo afecta a la nariz, sino que produce un intenso picor en los ojos y un lagrimeo constante. También se asocia en un 50 % con el asma. Es más frecuente e intensa entre los adolescentes.

La dermatitis es una inflamación pruriginosa de la piel que puede localizarse en cualquier parte del cuerpo, pero es más frecuente en la cara, cuello y el tronco de los recién nacidos y en las extremidades en los niños de edad escolar. Si bien es común en los niños, de la misma manera afecta a los adultos. Puede ser causada por los alimentos, pero los alergenos aéreos suelen ser igualmente responsables.

Entre los agentes aéreos causantes del asma, rinitis y dermatitis alérgica infantil destacan:

Pólenes: en España los pólenes más importantes que pueden provocar asma y rinitis alérgica son los de las gramíneas (de febrero a julio), el olivo (fundamentalmente en la zona sur de la península, en mayo y junio), paritaria (las típicas ortigas, muy frecuentes en toda la zona mediterránea, principalmente en primavera y verano) y finalmente, el polen del ciprés y la arizónica que aparecen típicamente en los meses de noviembre a marzo.

Ácaros de polvo doméstico.

Derivados de animales.

Hongos: Las épocas más favorables para su desarrollo son la primavera y el otoño, y entre los más comunes destacan la alternaria, el cladosporium, el penicillium, el aspergillus y el mucor.

La causa más común de asma son los ácaros, insectos microscópicos, de la familia de las arañas y las garrapatas, que abundan en los colchones y la ropa de la cama, donde encuentran la temperatura y humedad ideales para vivir y reproducirse. Sus excrementos son el principal alergeno involucrado en el desencadenar de las crisis asmáticas y se calcula que, al final de 5 años, el 10% del peso de las almohadas y de los colchones lo constituye los excrementos y los restos de estos seres microscópicos.

La evaluación diagnóstica del paciente alérgico, que abarca pruebas diagnósticas específicas, es necesaria para confirmar el diagnóstico de las alergias, para hacer el diagnostico diferencial con otros trastornos y para poder determinar planes de tratamiento adecuados.

Las pruebas más comunes para alergias son las pruebas de Prick o pruebas por punción, que detectan anticuerpos IgE. Algunos pacientes con antecedentes muy compatibles de reacciones sistémicas o de anafilaxia pueden tener pruebas cutáneas negativas para la presencia de IgE contra los alérgenos sospechosos. Estos pacientes necesitan una evaluación meticulosa por parte de un alergólogo o inmunólogo. Si tanto las pruebas en sangrecomo las cutáneas son negativas, es posible que las reacciones no sean mediadas por procesos inmunitarios o que la calidad de los materiales disponibles para las pruebas no sea confiable.

En el tratamiento de las enfermedades alérgicas se usan cuatro principios generales:

1. Evitar o minimizar la exposición a alergenos e irritantes por medio de control

ambiental.

2. Usar los medicamentos adecuados.

3. Evaluar la posibilidad de utilizar vacunas con los alergenos involucrados.

4. Educar al paciente y a las personas que lo cuidan.

Recomendaciones para disminuir la exposición del paciente a los alergenos

Polen

Mantener puertas y ventanas cerradas.

Evitar el uso de ventiladores de ventana o de techo porque hacen circular aire del

exterior.

Usar acondicionadores de aire.

Abstenerse de realizar actividades al aire libre, siempre que sea posible, durante las

horas de mayor concentración de las partículas de polen. El punto máximo de polinización se presenta a diferentes horas del día según el tipo de polen (por ejemplo, el de la ambrosía ocurre en las últimas horas de la mañana y el de los pastos, por la tarde).

Darse una ducha o un baño y cambiarse de ropa después de realizar

actividades al aire libre.

No secar la ropa al aire libre.

Hongos

Exposición en ambientes exteriores

Abstenerse de caminar en campos sin segar, manipular abonos orgánicos o tierra seca y rastrillar hojas.

Mantener puertas y ventanas cerradas.

Evitar el uso de ventiladores de ventana o de techo porque hacen circular aire del

exterior.

Utilizar acondicionadores de aire.

Exposición en ambientes interiores

Limpiar las superficies mohosas.

Reparar todos los escapes de agua.

En cuanto sea posible, usar aire acondicionado y deshumidificadores para disminuir

la humedad de los ambientes interiores a menos del 50%.

Ácaros del polvo doméstico

Acciones esenciales

Forrar colchones y almohadas con forros impermeables a los alérgenos.

Lavar la ropa de cama una vez por semana con agua caliente (a más de 50ºC).

Siempre que sea posible, disminuir la humedad de los ambientes interiores a menos

del 50%.

Retirar los juguetes de peluche del dormitorio.

Acciones convenientes

Minimizar el uso de alfombras, cortinas y muebles tapizados.

Alérgenos de origen animal

Sacar la mascota de la casa.

Si esta no es una solución aceptable:

1. No permitir la entrada de la mascota al dormitorio del paciente y mantener

cerrada la puerta del dormitorio.

2. No dejar que la mascota se acerque a los muebles tapizados, cortinas y alfombras.

3. Usar un purificador de aire en el dormitorio y mantenerlo en un lugar

elevado.

4. Cerrar los conductos de aire en el dormitorio del paciente.

Humo de tabaco

Informar a la familia que no se puede fumar en los siguientes lugares:

1. Cerca del paciente.

2. En el hogar del paciente.

3. En el coche de la familia.

Ayudar a los miembros de la familia o a los encargados del cuidado del paciente para

que dejen de fumar.

Madrid, 18 de julio de 2005

Jorge E. Morgado de Moura Machado

MD, DTMH, MtropMed, PhD

Factores comunes de alergia y asma

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Publicado en: Médicos especialistas de Alergología, Médicos especialistas de Pediatría