Amniocentesis

Cómo Mantenerse saludable durante el embarazo


Amniocentesis

Amniocentesis. La amniocentesis es un procedimiento mediante el cual se extrae una muestra del líquido amniótico que rodea y amortigua al bebé en el vientre. Este líquido contiene células que han sido desprendidas del feto en crecimiento.

La amniocentesis se utiliza, con mucha frecuencia, para detectar anormalidades genéticas, aunque sus resultados también pueden revelar el sexo del bebé, calcular la madurez de los pulmones (si se realiza cerca de la etapa final del embarazo), detectar infecciones en el líquido amniótico o identificar otras complicaciones del embarazo.

¿Qué es?

La amniocentesis puede diagnosticar o descartar muchos posibles defectos congénitos. Con más frecuencia, se utiliza para identificar defectos genéticos comunes (como el síndrome de Down) y defectos del tubo neural (como la espina bífida y la hidrocefalia). La amniocentesis generalmente se realiza después de la semana 15 de gestación. Es decir, cuando se han fusionado las membranas coriónica y amniótica.

Una prueba similar, la muestra de vellosidades coriónicas (MVC), algunas veces se utiliza para detectar muchas de las mismas anomalías genéticas. Sin embargo, la muestra de vellosidades coriónicas no detecta los defectos del tubo neural. En lugar de células fetales desprendidas, la MVC examina las células de la placenta, las cuales son genéticamente idénticas al feto. Como la MVC puede realizarse en las primeras etapas del embarazo, y sus resultados están disponibles en cuestión de 48 horas, éste puede ser preferible para las mujeres que necesitan respuestas rápidas sobre la salud de su bebé. La MVC conlleva un mayor riesgo de aborto que la amniocentesis y puede aumentar el riesgo de sufrir deformidades en las extremidades.

¿Cuáles son los riesgos?

Anatomía de la mujer en el embarazo

Alrededor de una de cada 400 (0.25%) y una de cada 200 (0.50%) mujeres abortan a consecuencia de una amniocentesis, aunque los estudios recientes sugieren que la tasa de aborto espontáneo puede ser hasta de 1 por cada 1.000 mujeres (0.1%). La amniocentesis realizada durante el primer trimestre implica un mayor riesgo de aborto que la que se hace después de la 15ª semana. Menos de una de cada 1.000 (0.1%) mujeres desarrollan una infección uterina después de la amniocentesis.

¿Cómo puedo prepararme?

La amniocentesis se utiliza estrictamente para diagnosticar problemas durante el embarazo; no para tratarlos. Por consiguiente, antes de que se realice la prueba, piense cómo podría utilizar la información que obtendrá. Algunos defectos congénitos son incompatibles con la vida, otros se pueden corregir con facilidad y otros no se ubican en ninguna de estas categorías. ¿Interrumpiría su embarazo si su bebé tuviera un defecto grave? ¿Conocerá los resultados (que pueden tardar hasta dos semanas) a tiempo como para pensar en interrumpirlo? Sopese los beneficios y los riesgos. Por ejemplo, si usted no interrumpiría su embarazo bajo ninguna circunstancia, la prueba puede causarle más preocupación de lo que merece. Por otro lado, saber que su bebé tiene un problema puede permitirle prepararse mejor para su nacimiento. Un estudio de madres que continuaron con el embarazo después de enterarse de que sus bebés tenían síndrome de Down mostró que eran mucho más capaces de hacerle frente a esto que otras mujeres que descubrieron durante el nacimiento que sus bebés estaban afectados.

Si decide proceder con la amniocentesis, su equipo médico le dará instrucciones detalladas sobre cómo prepararse para el procedimiento.

¿Qué sucederá?

Amniocentesis y la ecografía

Primero, se realiza una ecografía para señalar la posición exacta del feto y la placenta. Esto le permite al médico determinar el lugar más seguro para introducir la aguja. Guiado por una ecografía, el médico introduce cuidadosamente y a través de su abdomen, una aguja hueca en el saco amniótico y extrae cerca de cuatro cucharadas de líquido amniótico.

La amniocentesis was last modified: junio 23rd, 2018 by clinicadam.com