Chequeo Oftalmológico

Los niños deben someterse a su primer examen de tres y cinco años, y deben continuar recibiendo exámenes de la vista cada año. Los adultos con problemas de visión deben tener el chequeo de ojos cada 5 años. A partir de los 40 años de edad, los adultos deben tener un examen oftalmológico cada 2 años. Después de 65 años de edad, realizarse un examen anual. Precio 125 €

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Convulsiones febriles

Convulsiones febriles o convulsión inducida por fiebre es una convulsión en un niño que se desencadena por la fiebre. Estas convulsiones ocurren sin ninguna infección del cerebro o de la médula espinal u otra causa del sistema nervioso (neurológica).

Síntomas de las convulsiones febriles

Una convulsión febril puede ser tan leve que simplemente se le volteen los ojos al niño o se le pongan rígidas las extremidades. Muy a menudo, la fiebre desencadena una convulsión completa que involucra todo el cuerpo.

Las convulsiones febriles pueden empezar con una contracción repentina de los músculos en ambos lados del cuerpo del niño: generalmente, los músculos de la cara, el tronco, los brazos y las piernas. El niño puede llorar o gemir debido a la fuerza de la contracción muscular. La contracción continúa por algunos segundos o decenas de segundos. El niño caerá si está de pie y puede que se orine.

Es posible que vomite y puede morderse la lengua. Asimismo, es posible que no respire y puede empezar a tornarse azul.

Finalmente, la contracción es interrumpida por momentos breves de relajación. El cuerpo del niño comienza a sacudirse rítmicamente y éste no responde a la voz de los padres.

Una convulsión febril simple se detiene por sí sola en cuestión de unos segundos hasta 10 minutos, generalmente seguidos de un período corto de somnolencia o confusión. Una convulsión febril compleja dura más de 15 minutos, sucede sólo en una parte del cuerpo o se repite durante la misma enfermedad.

Las convulsiones febriles se diferencian de los temblores o de la desorientación que también ocurre con las fiebres, y los movimientos son los mismos de la convulsión tónico-clónica generalizada.

Causas de las convulsiones febriles

Aproximadamente del 3 al 5 % de los niños por lo demás sanos entre las edades de 9 meses a 5 años tendrán una convulsión causada por fiebre. Los niños pequeños son los más comúnmente afectados. Las convulsiones febriles a menudo son hereditarias.

La mayoría de las convulsiones febriles ocurre en las primeras 24 horas de una enfermedad y no necesariamente cuando la fiebre está en su punto más alto. A menudo, la convulsión es el primer signo de una fiebre o enfermedad.

Las convulsiones febriles generalmente se desencadenan por fiebres a raíz de:

  • Infecciones del oído
  • Roséola infantil (una afección con fiebre y salpullido causada por varios virus diferentes)
  • Infecciones de las vías respiratorias altas causadas por un virus
La meningitis provoca menos del 0.1 % de las convulsiones febriles pero SIEMPRE se debe tener en cuenta, especialmente en niños menores de un año o aquellos que lucen aún enfermos cuando la fiebre ha bajado.

Es probable que un niño tenga más de una convulsión febril si:

  • Hay antecedentes familiares de este tipo de convulsiones
  • La primera convulsión sucedió antes de los 12 meses
  • La convulsión sucedió con una fiebre de menos de 39° C (102° F)

Exámenes y pruebas de las convulsiones febriles

El médico especialista puede diagnosticar una convulsión febril si el niño presenta una convulsión tónico-clónica generalizada pero no tiene antecedentes de trastornos convulsivos (epilepsia). En los bebés y los niños pequeños, es importante descartar otras causas para una convulsión que se dé por primera vez, especialmente meningitis.

En una convulsión febril típica, el examen generalmente no muestra anomalías diferentes a la enfermedad que ocasiona la fiebre. Por lo general, el niño no necesitará todos los exámenes de estudio que se hacen en caso de una convulsión (como EEG, tomografía computarizada de la cabeza y punción lumbar, punción raquídea).

Para evitar tener que someterse a exámenes de estudio para las convulsiones:

  • El niño tiene que tener un desarrollo normal.
  • El niño debe haber tenido una convulsión generalizada (no focal), lo cual significa que la convulsión se presentó en más de una parte del cuerpo y no limitada a una sola parte.
  • La convulsión no debe haber durado más de 15 minutos.
  • El niño no puede haber tenido más de una convulsión febril en 24 horas.
  • El examen neurológico del niño realizado por un médico tiene que ser normal.

Tratamiento de las convulsiones febriles

Durante la convulsión, deje al niño en el piso.

  • Se puede poner una cobija debajo del niño si el piso es duro.
  • Muévalo sólo si está en un lugar peligroso.
  • Quite los objetos que puedan lesionarlo.
  • Afloje cualquier prenda de vestir que le quede ajustada, especialmente alrededor del cuello. Si es posible, abra o retire la ropa de la cintura para arriba.
  • Si el niño vomita o si se le acumula saliva o mucosidad en la boca, voltéelo de lado o boca abajo. Esto es importante también si al parecer la lengua está obstaculizando la respiración.
NO intente meterle nada en la boca a la fuerza para impedir que se muerda la lengua, ya que esto aumenta el riesgo de lesiones. Tampoco intente refrenar al niño ni detener los movimientos de la convulsión.

Centre su atención en bajar la fiebre:

  • Inserte un supositorio de paracetamol (si lo tiene) dentro del recto del niño.
  • NO intente darle nada a través de la boca.
  • Ponga paños fríos en la frente y cuello y frote con una esponja el resto del cuerpo con agua tibia (no fría). El agua fría o el alcohol pueden empeorar la fiebre.
  • Después de que termine la convulsión y el niño esté despierto, suministre una dosis normal de ibuprofeno o paracetamol.
Después de la convulsión, el paso más importante es identificar la causa de la fiebre.

Expectativas (pronóstico)

La primera convulsión febril es un momento aterrador para los padres y la mayoría de ellos tiene miedo de que su hijo muera o sufra daño cerebral. Sin embargo, las convulsiones febriles simples son inofensivas y no existe evidencia de que causen muerte, lesiones cerebrales, epilepsia, retardo mental, disminución del IQ o problemas de aprendizaje.

Un número pequeño de niños que han tenido una convulsión febril pasan a desarrollar epilepsia, pero no debido a estas convulsiones. Los niños que desarrollarán epilepsia de todas maneras algunas veces tendrán sus primeras convulsiones durante las fiebres y éstas generalmente son prolongadas y complejas.

Los problemas del sistema nervioso (neurológicos) y los antecedentes epilépticos en la familia aumentan la probabilidad de que el niño desarrolle epilepsia. La cantidad de convulsiones febriles no tiene relación con la epilepsia futura.

Aproximadamente un tercio de los niños que han tenido una convulsión febril tendrán otra con fiebre. De aquellos que efectivamente tienen una segunda convulsión, aproximadamente la mitad tendrá una tercera convulsión. Pocos niños tienen más de tres convulsiones febriles en su vida.

La mayoría de los niños superan las convulsiones febriles hacia la edad de 5 años.

Complicaciones

  • Morderse a sí mismo
  • Aspiración de líquido a los pulmones
  • Complicaciones si una infección seria, como la meningitis, causó la fiebre
  • Lesión ocasionada por caer o tropezar con objetos
  • Lesión debido a convulsiones prolongadas o complicadas
  • Convulsiones no causadas por fiebre
  • Efectos secundarios de medicamentos utilizados para tratar y prevenir convulsiones (si han sido prescritos)

Situaciones que requieren un especialista médico

Los niños deben ser vistos por un médico tan pronto como sea posible después de su primera convulsión febril.

Si la convulsión está durando varios minutos, llame al 112 (en España) para que una ambulancia lleve al niño al hospital.

Si la convulsión termina rápidamente, lleve el niño a la sala de emergencias apenas termine el episodio.

Lleve el niño al médico si se presentan convulsiones repetitivas durante la misma enfermedad o si parece que es un nuevo tipo de convulsión para su hijo.

Llame o acuda al médico si se presentan otros síntomas antes o después de la convulsión, como:

Es normal que los niños duerman o sientan somnolencia o confusión breve inmediatamente después de una convulsión.

Prevención de las convulsiones febriles

Debido a que las convulsiones febriles pueden ser el primer signo de una enfermedad, su prevención a menudo no es posible. Una convulsión febril no indica que el niño no esté recibiendo los cuidados apropiados.

Ocasionalmente, un médico prescribirá diazepam para prevenir o tratar las convulsiones febriles que ocurren más de una vez. Sin embargo, ningún medicamento es completamente efectivo en la prevención de este tipo de convulsiones.

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Nombres alternativos

Convulsión inducida por fiebre

Referencias

Johnston MV. Convulsiones en la niñez. En: Kliegman RM, Behrman RE, Jenson HB, Stanton BF, eds. Nelson de libros de texto de Pediatría. 18th ed. Philadelphia, Pa: Saunders Elsevier; 2007:chap 593.

Contenido: 11 de febrero de 2010

Versión del inglés revisada por: David C. Dugdale, III, MD, Profesor de Medicina, División de Medicina General, Departamento de Medicina, Universidad de Washington Facultad de Medicina. También se examinó por David Zieve, MD, MHA, Director Médico, ADAM, Inc. Traducido por: DrTango, Inc.

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