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Síndrome de dificultad respiratoria neonatal

Síndrome de dificultad respiratoria neonatal, enfermedad de la membrana hialina o síndrome de dificultad respiratoria neonatal se observa con mayor frecuencia en bebés prematuros.

Esta afección dificulta la respiración.

Síntomas del síndrome de dificultad respiratoria neonatal

Los síntomas normalmente aparecen en cuestión de minutos después del nacimiento, aunque es posible que no se observen durante varias horas. Los síntomas pueden abarcar:

  • Color azulado de la piel y membranas mucosas (cianosis).
  • Detención breve de la respiración (apnea).
  • Disminución de la diuresis.
  • Ronquidos.
  • Aleteo nasal.
  • Respiración rápida.
  • Respiración poco profunda.
  • Dificultad para respirar y sonidos roncos mientras respira.
  • Movimiento respiratorio inusual: retracción de los músculos del tórax con la respiración.

Causas del síndrome de dificultad respiratoria neonatal

El síndrome de dificultad respiratoria neonatal (SDR) ocurre en bebés cuyos pulmones no se han desarrollado todavía totalmente.

La enfermedad es causada principalmente por la falta de una sustancia resbaladiza y protectora, llamada surfactante o agente tensioactivo, que ayuda a los pulmones a inflarse con aire e impide que los alvéolos colapsen.

Esta sustancia normalmente aparece en pulmones completamente desarrollados.

Este síndrome también puede ser el resultado de problemas genéticos con el desarrollo pulmonar.

Cuanto más prematuro sea un bebé al nacer, menos desarrollados estarán sus pulmones y mayor será la probabilidad de presentar el síndrome de dificultad respiratoria neonatal.

La mayoría de los casos se observa en bebés nacidos antes de 28 semanas y es muy raro en los bebés nacidos a término (a las 40 semanas).

Además de la prematuridad, los siguientes factores incrementan el riesgo de presentarse este síndrome:

  • Un hermano o hermana que lo padecieron.
  • Diabetes en la madre.
  • Parto por cesárea.
  • Complicaciones del parto que reducen la circulación al bebé.
  • Embarazo múltiple (gemelos o más).
  • Trabajo de parto rápido.
El riesgo del síndrome de dificultad respiratoria neonatal puede disminuirse si la madre embarazada tiene hipertensión arterial crónica relacionada con el embarazo o ruptura prolongada de la bolsa de las aguas, debido a que la tensión de estas situaciones puede provocar que los pulmones del bebé maduren más pronto.

Pruebas diagnósticas del síndrome de dificultad respiratoria neonatal

Una gasometría arterial muestra bajos niveles de oxígeno y exceso de ácido en los líquidos corporales.

Una radiografía de tórax muestra que los pulmones tienen una apariencia de “vidrio molido”, que a menudo se desarrolla de 6 a 12 horas después de nacer.

Se llevan a cabo exámenes de laboratorio para descartar infección y sepsis como causa de la disnea.

El tratamiento del síndrome de dificultad respiratoria neonatal

Los bebés prematuros y en alto riesgo requieren atención oportuna por parte de un equipo de reanimación pediátrica.

A pesar del tratamiento para el SDR enormemente mejorado en años recientes, aún existen muchas controversias.

Administrar un agente tensioactivo directamente en los pulmones de un bebé puede ser muy importante, pero qué se debe administrar y quién y cuándo debe hacerlo aún es materia de investigación.

A los bebés se les administra oxígeno húmedo y caliente.

Esto es muy importante, pero es necesario que se administre cuidadosamente para reducir los efectos secundarios asociados con la presencia de demasiado oxígeno.

Un respirador puede ser un procedimiento de salvamento, especialmente si los bebés presentan lo siguiente:

  • Niveles altos de dióxido de carbono en las arterias
  • Bajo nivel sanguíneo de oxígeno en las arterias
  • pH bajo en la sangre (acidez)
También puede ser un procedimiento de salvamento para bebés con pausas respiratorias repetitivas. Existen muchos tipos diferentes de respiradores disponibles; sin embargo, estos dispositivos pueden causar daño a los frágiles tejidos pulmonares y deben limitarse o evitarse en lo posible.

Un tratamiento llamado presión positiva continua en la vía aérea (PPCVA) que suministra aire ligeramente presurizado a través de la nariz puede ayudar a mantener las vías respiratorias abiertas y puede evitar la necesidad de un respirador para muchos bebés. Incluso con PPCVA, el oxígeno y la presión se reducirán lo más pronto posible para prevenir efectos secundarios asociados con dicho oxígeno o presión en exceso.

Se puede emplear una variedad de otros tratamientos, como:

  • Oxigenación por membrana extracorpórea (OMEC) para poner oxígeno directamente en la sangre si no se puede emplear un respirador
  • Óxido nítrico inhalado para mejorar los niveles de oxígeno
Es importante que todos los bebés con SDR reciban cuidados complementarios excelentes, incluyendo lo siguiente, que ayuda a reducir las necesidades de oxígeno del bebé:
  • Pocas perturbaciones
  • Manipulación suave
  • Mantenimiento de la temperatura corporal ideal
Los bebés con SDR también necesitan manejo cuidadoso de líquidos y atención minuciosa para otras situaciones, como infecciones, si se desarrollan.

El pronóstico

La afección con frecuencia empeora durante 2 a 4 días después del nacimiento con un mejoramiento lento de ahí en adelante. Algunos bebés afectados por el síndrome de dificultad respiratoria grave morirán, aunque esto es poco común durante el primer día de vida. Si ocurre, generalmente sucede entre los días 2 y 7.

Es posible que se presenten complicaciones a largo plazo como resultado de la presencia de demasiado oxígeno, las altas presiones ejercidas sobre los pulmones, la gravedad de la enfermedad en sí misma o los períodos en que el cerebro u otros órganos no recibieron suficiente oxígeno.

Posibles complicaciones

Se puede acumular aire o gas en:

  • El espacio que rodea los pulmones (neumotórax)
  • El espacio en el tórax entre los dos pulmones (neumomediastino)
  • El área entre el corazón y el delgado saco que lo rodea (neumopericardio)
Otras complicaciones pueden ser:

Cuándo llamar a un médico especialista

Esta enfermedad se desarrolla generalmente poco después del nacimiento, mientras el bebé está todavía en el hospital. Si usted ha dado a luz en el hogar o por fuera de una clínica, busque asistencia médica de emergencia si su bebé desarrolla cualquier tipo de dificultad respiratoria.

Prevención del síndrome de dificultad respiratoria neonatal

Prevenir la prematuridad es la manera más importante de evitar el SDR neonatal. Lo ideal es que este esfuerzo empiece con la primera visita prenatal, que debe programarse tan pronto una madre se dé cuenta de que está embarazada. El buen cuidado prenatal da como resultado bebés más grandes, más saludables y menos nacimientos prematuros.

El hecho de evitar las cesáreas innecesarias o mal programadas también puede reducir el riesgo del síndrome de dificultad respiratoria.

Si una madre comienza el trabajo de parto prematuramente, se hace un examen de laboratorio para determinar la madurez de los pulmones del bebé. Cuando sea posible, normalmente se detiene el parto hasta que el examen muestre que los pulmones del bebé han madurado, lo cual disminuye las probabilidades de desarrollar SDR.

En algunos casos, se pueden administrar medicamentos llamados corticosteroides para ayudar a acelerar la madurez pulmonar en el bebé en desarrollo. Éstos a menudo se administran a mujeres embarazadas entre 24 y 34 semanas de gestación que parezca que probablemente van a dar a luz a la siguiente semana. La terapia puede reducir la tasa y severidad del SDR, como también la tasa de otras complicaciones de la prematuridad, como hemorragia intraventricular, conducto arterial persistente y enterocolitis necrosante. No está claro si las dosis adicionales de corticosteroides son seguras o eficaces.

Temas relacionados sobre Síndrome dificultad respiratoria neonatal

Nombres alternativos

Enfermedad de la membrana hialina, Síndrome de dificultad respiratoria infantil (SDRI), Síndrome dificultad respiratoria neonatal, SDR en bebés

Referencias

Cloherty J, Stark A, Eichenwald E. Manual de Cuidado Neonatal. 6th ed. Lippincott, Wilkins y Williams; 2008.

Contenido: 5 de septiembre de 2011

Versión del inglés revisada por: Kimberly G Lee, MD, MSc, IBCLC, Profesor Asociado de Pediatría, División de Neonatología, Médico de la Universidad de Carolina del Sur, Charleston, SC. Revisión previsto por la Red de Salud VeriMed. También se examinó por David Zieve, MD, MHA, Director Médico, ADAM, Inc. Traducido por: DrTango, Inc.

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