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Problemas de peso en los niños

Problemas de peso en los niños. Por lo menos uno de cada cinco niños sufre de sobrepeso y la cantidad de niños con este problema sigue creciendo. Durante las últimas dos décadas, este número ha aumentado en más del 50% y la cantidad de niños con sobrepeso “extremo” casi se ha duplicado.

Un médico determina si los niños tienen sobrepeso midiendo su estatura y su peso. Aunque los niños tienen menos problemas de salud relacionados con el peso que los adultos, los niños con sobrepeso están en un alto riesgo de continuar con este problema en su vida de adolescentes y de adultos. Los adultos con sobrepeso están en riesgo de desarrollar muchos problemas de salud, entre los que se incluyen cardiopatía, diabetes, accidente cerebrovascular, hipertensión y algunas formas de cáncer.

Sabia que …

  • Los niños y los adolescentes obesos han mostrado un aumento alarmante en la incidencia de diabetes tipo 2, también conocida como diabetes de aparición en adultos.
  • Muchos de los niños obesos tienen altos niveles de colesterol y presión arterial alta, que son factores de riesgo de cardiopatía.
  • Uno de los problemas más severos de los niños obesos es la apnea del sueño (interrupción de la respiración mientras duermen). En algunos casos, esta situación puede llevar a problemas de aprendizaje y memoria.
  • Los niños obesos tienen una alta incidencia de problemas ortopédicos, enfermedad hepática y asma.
  • Los adolescentes con sobrepeso tienen el 70% de probabilidades de volverse adultos obesos o con sobrepeso
Los niños se convierten en personas con sobrepeso por una gran variedad de razones. Las causas más comunes son los factores genéticos, la falta de actividad física, los patrones alimentarios malsanos o una combinación de estos factores. En muy pocas ocasiones, un problema médico, como es el caso de un trastorno endocrino, puede ocasionar sobrepeso en un niño. El médico especialista puede realizar un examen físico o chequeos médicos cuidadoso y algunos análisis de sangre, de ser necesario, para descartar este tipo de problema.
  • Factores genéticos: los niños cuyos padres o hermanos tienen sobrepeso puede estar en un alto riesgo de sufrir también este problema. Aunque los problemas de peso se dan en familias, no todos los niños con antecedentes familiares de obesidad tendrán sobrepeso. Los factores genéticos juegan un papel importante en el aumento de las probabilidades de que un niño tenga sobrepeso, pero los comportamientos familiares compartidos, como los hábitos alimentarios y de actividad, también influencian el peso corporal.
  • Estilo de vida: la dieta total de un niño y su nivel de actividad juegan ambos un papel importante en la determinación de su peso. El aumento de la popularidad de la televisión y de los juegos de computador y de video contribuyen a los estilos de vida sedentarios del niño. El niño estadounidense promedio pasa aproximadamente 24 horas a la semana viendo televisión, tiempo que se podría invertir en algún tipo de actividad física.
HABLAR CON EL MÉDICO

Si usted cree que su hijo tiene sobrepeso, es importante hablar con el pediatra, ya que es la persona más indicada para determinar si el niño tiene un problema de peso. Los médicos medirán el peso y la estatura de su hijo para determinar si su peso está dentro de un rango saludable e igualmente tendrán en cuenta su edad y sus patrones de desarrollo para determinar si tiene problemas de sobrepeso. La evaluación del sobrepeso en los niños es difícil debido a que crecen a velocidades impredecibles. Con base en la estatura y el peso de su hijo, los médicos calcularán el Índice de masa corporal (IMC) y si es superior al 95% del de los niños de su mismo sexo y edad, se considera que tiene sobrepeso.

Por ejemplo, es normal que los chicos tengan una aceleración en el aumento de peso y luego se normalice con su estatura. Es mejor dejar que el pediatra determine si el niño “alcanzará” un peso normal. Si el médico determina que el niño tiene sobrepeso, es posible que le recomiende a usted hacer algunos cambios en los hábitos alimentarios y de actividad en la familia.

BRINDAR APOYO

Una de las cosas más importantes que se puede hacer para ayudar a los niños con sobrepeso es hacerles saber que están bien, sin importar su peso, dado que los sentimientos que los niños tienen hacia ellos mismos por lo regular están fundamentados en los sentimientos de sus padres con respecto a ellos. Si usted acepta a su hijo sin importar su peso, éste tendrá más probabilidades de aceptarse y sentirse bien consigo mismo. Es igualmente importante hablar con los niños acerca del peso, permitiéndoles compartir con usted sus propias preocupaciones. El niño probablemente sabe mejor que nadie que tiene un problema de peso. Por esta razón, los niños con sobrepeso necesitan apoyo, aceptación y motivación de parte de sus padres.

NO UTILIZAR LAS COMIDAS COMO CASTIGO NI COMO PREMIO

Negar las comidas como un castigo puede hacer que los niños se preocupen porque no están recibiendo el alimento suficiente. Por ejemplo, mandarlos a dormir sin cenar puede ocasionarles preocupación de que van a tener hambre y como resultado, es posible que traten de comer cada vez que tengan la oportunidad. De manera similar, cuando los alimentos como los dulces se utilizan para premiar, los niños pueden suponer que este tipo de alimento es mejor o de más valor que otros alimentos. Por ejemplo, el hecho de decirles que se les dará un postre si se comen toda la verdura les está enviando un mensaje equívoco acerca de las verduras.

DAR UN BUEN EJEMPLO

Trate de que las horas de las comidas sean agradables para conversar y compartir, no un momento para regañar y discutir. Si los momentos de las comidas son desagradables, es posible que los niños traten de comer más rápido para retirarse de la mesa lo más pronto posible y pueden entonces aprender a asociar la hora de la comida con el estrés.

Involucre a los niños en la compra y preparación de los alimentos. Estas actividades brindan a los padres claves acerca de las preferencias alimentarias de sus hijos, les enseñan sobre nutrición y les brindan un sentimiento de realización. Además, los niños se pueden mostrar más deseosos de comer o de probar comidas que ellos mismos ayudan a preparar.

Los niños son buenos aprendices y aprenden mejor con el ejemplo. El hecho de establecer un buen ejemplo para sus hijos comiendo una variedad de alimentos y siendo físicamente activos, les enseñará hábitos saludables en el estilo de vida que pueden imitar por el resto de sus vidas.

ENSEÑAR HÁBITOS DE ALIMENTACIÓN SALUDABLES

La enseñanza de prácticas sanas de alimentación a una edad temprana les ayudará a los niños a tener una actitud correcta hacia la alimentación: la comida se debe disfrutar y es necesaria para el crecimiento, el desarrollo y para que la energía mantenga al cuerpo funcionando. Ofrézcale a sus hijos opciones saludables y permítales escoger qué comer y en qué cantidad.

No ponga a su hijo a hacer una dieta restrictiva para bajar de peso, a menos que un profesional la supervise por razones médicas. Limitar lo que los niños comen puede ser perjudicial para su salud e interferir con su crecimiento y desarrollo.

Guíe sus opciones en lugar de imponer los alimentos. Tenga una amplia variedad de alimentos saludables disponibles en la casa. Esta práctica le ayudará a sus hijos a aprender a elegir alimentos saludables.

Los padres deben ofrecerle a toda la familia una amplia variedad de alimentos de cada uno de los grupos básicos de alimentos.

La mayoría de los alimentos en la dieta deben provenir del grupo de los granos (6 a 11 porciones), el grupo de las verduras (3 a 5 porciones) y el grupo de las frutas (2 a 4 porciones).

La dieta debe incluir cantidades moderadas de alimentos del grupo de los lácteos (2 a 3 porciones) y el grupo de las carnes y legumbres (2 a 3 porciones).

Los alimentos que suministran pocos nutrientes y son ricos en grasas y azúcares se deben utilizar con moderación. No deben restringirse las grasas en las dietas de niños menores de 2 años de edad.

Los tamaños de las porciones son para adultos y niños de 2 años en adelante. Un rango de porciones se da para cada grupo de alimentos. El número más pequeño es para niños que consumen aproximadamente 1,300 calorías por día, como los de 2 a 4 años de edad. El número más grande es para aquéllos que consumen aproximadamente 3,000 calorías por día, como los chicos de 15 a18 años de edad.

REDUCIR LA GRASA

La reducción de la ingesta de grasa es una buena forma de disminuir las calorías sin privar a su hijo de nutrientes. Entre las maneras simples de reducir la grasa en la dieta familiar se incluye el consumo de lácteos bajos en grasa o libres de grasa, carne de aves sin piel, carnes magras y cereales y panes libres de grasa o bajos en grasa.

Una buena manera de prevenir un aumento de peso excesivo en los niños es hacer pequeños cambios en la cantidad de grasa de la dieta familiar; sin embargo, los esfuerzos mayores para cambiar la dieta de su hijo deben ser supervisados por un profesional médico.

Además, la grasa no se debe restringir en las dietas de niños menores de 2 años. Después de esta edad, los niños deben adoptar gradualmente una dieta que contenga no más del 30% de calorías provenientes de la grasa, para el momento en que llegan más o menos a los 5 años.

Estimule al niño a comer lentamente, ya que de esta manera él puede detectar mejor el hambre y la llenura.

Ver también: dieta balanceada

REFRIGERIOS SALUDABLES

Los refrigerios continuos pueden llevar a comer en exceso, pero los refrigerios planeados a horas específicas durante el día pueden ser parte de una dieta nutritiva, sin echar a perder el apetito de los niños a la hora de las comidas.

Usted debe preparar los refrigerios lo más nutritivos posibles, sin privar a su hijo de unas galletitas o de unas papitas fritas ocasionales, especialmente en las fiestas u otros eventos sociales. A continuación se presentan algunas ideas para preparar refrigerios saludables.

Los ejemplos de refrigerios saludables son:

  • Verduras y frutas frescas, congeladas o enlatadas, servidas con yogur o con queso ya sea natural o bajo en grasa o libre de grasa.
  • Fruta deshidratada, servida con nueces o con semillas de girasol o de calabaza.
  • Panes y galletas preparados con harina fortificada y con cereales integrales, servidos con mermelada de fruta o con queso libre de grasa.
  • Postres congelados, como el helado libre de grasa o bajo en grasa, yogur congelado, sorbete de fruta, paleta de helado, helados y barras de jugo de frutas.
A los niños debe enseñárseles a limitar las bebidas gaseosas y los alimentos ricos en calorías como los dulces y los postres, al igual que los refrigerios salados como las papitas fritas y las papas a la francesa. Sin embargo, incluso estos tipos de refrigerios pueden tener un lugar en la dieta (con moderación, por supuesto).

Advertencia: los niños en edad preescolar pueden ahogarse fácilmente con alimentos duros de masticar, pequeños y redondos o pegajosos, como las verduras duras, las uvas enteras, los trozos duros de queso, las pasas, las nueces, las semillas y las palomitas de maíz. Es importante seleccionar cuidadosamente los refrigerios para los niños en este grupo de edad.

Limite el tiempo de televisión. Además, desapruebe el hecho de comer mientras se mira la TV. Trate de comer sólo en el comedor o en la cocina. Comer frente al televisor puede dificultar el hecho de prestarle atención a las sensaciones de llenura y puede llevar a comer en exceso.

CONTROLAR LAS COMIDAS FUERA DE CASA

Averigüe más acerca de los programas de almuerzo escolar o empáquele el almuerzo a su hijo incluyendo una variedad de alimentos. Igualmente, escoja alimentos más saludables al comer en restaurantes.

AUMENTAR LA ACTIVIDAD FÍSICA A NIVEL FAMILIAR

La actividad física regular combinada con hábitos saludables de alimentación es la manera más eficiente y sana de controlar el peso y también es una parte importante de un estilo de vida sano. Algunas maneras simples de aumentar la actividad física en la familia son las siguientes:

Ser un modelo a imitar para los niños. Si sus hijos ven que usted es físicamente activo y se divierte, tienen más probabilidades de ser activos y permanecer activos por el resto de sus vidas.

Planear actividades familiares que brinden a todos ejercicio y diversión, como caminar, bailar, montar en bicicleta o nadar. Por ejemplo, programe una caminata en familia después del almuerzo en lugar de ver televisión. Asegúrese de planear actividades que se puedan realizar en un ambiente seguro.

Sea sensible ante las necesidades de sus hijos. Los niños con problemas de sobrepeso se pueden sentir incómodos para participar en ciertas actividades. Es importante ayudarlos a encontrar actividades físicas que ellos disfruten y que no sean vergonzantes o demasiado difíciles.

Reduzca la cantidad de tiempo que usted y su familia gastan en actividades sedentarias, como ver televisión o los juegos de video.

Vuélvase más activo a lo largo del día y motive a la familia para que también lo haga. Por ejemplo, suba las escaleras en lugar de tomar el ascensor o realice alguna actividad durante los descansos en el trabajo y en la escuela, como pararse y estirarse o hacer una caminata.

El punto es no hacer que la actividad física se convierta en una tarea molesta, sino aprovechar las oportunidades que usted y su familia tienen para estar activos.

Ver también: ejercicio y pérdida de peso
AYUDA ADICIONAL

Si usted necesita hacer cambios en los hábitos de alimentación y de ejercicio a nivel familiar pero le resulta difícil, un dietista certificado (DC) puede ayudarle. El médico especialista puede remitirlo a uno de estos especialistas o usted también puede llamar al National Center for Nutrition y Dietetics (Centro Nacional para Nutrición y Dietética) de la American Dietetic Association (Asociación Estadounidense de Dietética) al número 800-366-1655 y pedir el nombre de un dietista certificado en su área de residencia.

Si sus esfuerzos en el hogar son infructuosos para ayudar a su hijo a alcanzar un peso saludable y el médico determina que su salud está en riesgo, a menos que baje de peso progresivamente, es probable que deba considerar la posibilidad de un programa de tratamiento formal. Para ubicar un programa de control de peso para su hijo, se puede poner en contacto con una clínica con sede en una universidad local.

Busque las siguientes características al seleccionar un programa de control de peso para su hijo. El programa debe:

  • Tener variedad de profesionales en el campo de la salud. Los mejores programas pueden incluir dietistas certificados, fisiólogos del ejercicio, pediatras o médicos de familia y psiquiatras o psicólogos.
  • Realizar una evaluación médica del niño. Un médico debe chequear el peso, el crecimiento y la salud de su hijo antes de inscribirlo en un programa. Durante la inscripción, un profesional en el campo de la salud debe vigilar a intervalos regulares el peso, el crecimiento y la salud del niño.
  • Centrarse en toda la familia, no solamente en el niño que tiene sobrepeso.
  • Estar adaptado a la edad específica y a las capacidades del niño. Los programas para los niños de 4 años de edad son diferentes de aquellos que se desarrollan para niños de 9 a 12 años de edad, en términos de grado de responsabilidad del niño y de los padres.
  • Centrarse en cambios de comportamiento.
  • Enseñar al niño cómo seleccionar una variedad de alimentos en porciones adecuadas.
  • Motivar la actividad diaria y limitar la vida sedentaria, como el hecho de ver televisión.
  • Incluir un programa de apoyo y otros recursos de soporte y de remisión para reforzar los nuevos comportamientos y para tratar los problemas subyacentes que contribuyeron al sobrepeso.
El objetivo general de un programa de tratamiento exitoso debe ser el de ayudar a toda la familia a concentrarse en hacer cambios saludables en los hábitos de actividad y de alimentación que ellos puedan mantener durante toda la vida.

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Nombres alternativos

Los niños y los problemas de peso

Referencias

Parte de esta información se obtuvo del National Institute of Health (Instituto Nacional de Salud). NIH Publication No. 97-4096 y NIH Word on Health, Junio de 2002.

Contenido: 1 de noviembre de 2009

Versión del inglés revisada por: David Zieve, MD, MHA, Director Médico, ADAM, Inc., y Neil K. Kaneshiro, MD, MHA, Profesor Adjunto de Pediatría Clinica, Universidad de Washington Facultad de Medicina. Traducido por: DrTango, Inc.

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