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Chequeo Oftalmológico
Los niños deben someterse a su primer examen de tres y cinco años, y deben continuar recibiendo exámenes de la vista cada año. Los adultos con problemas de visión deben tener el chequeo de ojos cada 5 años. A partir de los 40 años de edad, los adultos deben tener un examen oftalmológico cada 2 años. Después de 65 años de edad, realizarse un examen anual. Precio 125 €

Un diagnóstico a tiempo puede salvar tu vida

Hablar con los niños acerca de la muerte

Hablar con los niños acerca de la muerte o aflicción en la infancia por la muerte de un pariente

La muerte es un concepto difícil de comprender para los niños, y los adultos acongojados a menudo se sienten confundidos e inseguros sobre la forma de darle al niño una respuesta de apoyo. La mayoría de los niños piden muchas explicaciones y tienen muchas preguntas con relación a la muerte, como: ¿Qué sucede cuando una persona muere? ¿Adónde van los muertos?, entre las más comunes.

Hablar de la muerte es extremadamente difícil para muchos adultos. Para esto se requiere reconocer que la muerte es un proceso natural para todas las personas. Los niños pueden tener problemas para visualizar la muerte y pueden desarrollar temores acerca de lo que pasa después de la muerte, lo que se siente cuando uno se muere y lo que podría sucederles si sus padres fallecen. Los padres deben tratar de hablar abiertamente acerca de la muerte con sus hijos en caso de que ellos pregunten o si la situación lo amerita.

El tema de la muerte se debe hablar en forma clara y en un lenguaje que el niño pueda entender a su edad y grado de desarrollo. El concepto de muerte varía con la edad y es algo que se debe tener en cuenta.

Edades de 0 a 2 años:

  • La muerte se ve como una separación o abandono.
  • No hay una comprensión cognoscitiva de la muerte.
  • Se siente desesperación por la interrupción en el cuidado que se recibe.
Edades de 2 a 6 años:
  • Con frecuencia el niño cree que la muerte es reversible o temporal.
  • Se puede percibir la muerte como un castigo.
  • Se presentan pensamientos mágicos de que los deseos se vuelvan realidad; se puede sentir culpabilidad por haber tenido sentimientos negativos hacia la persona que murió y creer que eso fue la causa de la muerte.
Edades de 6 a 11 años:
  • Se da una comprensión gradual del carácter irreversible y definitivo de la muerte.
  • Se demuestra razonamiento concreto con capacidad de comprender la relación causa y efecto.
Edades de 11 años o más:
  • Comprensión de que la muerte es irreversible, universal e inevitable.
  • Se tiene pensamiento abstracto y filosófico.
Los miembros de la familia deben saber que mostrar sentimientos de shock, incredulidad, culpa, tristeza e ira no sólo son normales, sino que ayudan y el hecho de compartir con el niño estos sentimientos, al igual que los recuerdos de la persona que ha muerto, reducen la sensación de soledad que el niño experimenta. Es necesario tranquilizar a los niños y asegurarles que tendrán amor y cuidado constante de un adulto. Además, se les debe tranquilizar y convencer de que ellos no son culpables ni pudieron evitar la muerte del ser querido.

La tristeza es un proceso que se revela con el tiempo. El shock inicial y la negación pueden cambiar a tristeza e ira que pueden durar semanas o meses, aunque algunos niños parecen no mostrar respuesta emocional hacia la muerte, lo que puede ser desconcertante para algunos miembros de la familia.

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