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Retinopatía de la prematuridad

Retinopatía de la prematuridad, fibroplasia retrolenticular o retrocristaliniana es un desarrollo anormal de vasos sanguíneos en la retina del ojo en un bebé prematuro.

Síntomas de la retinopatía de la prematuridad

Existen cinco etapas de la retinopatía de la prematuridad:

  • Etapa I: hay un crecimiento de vasos sanguíneos levemente anormal.
  • Etapa II: el crecimiento de vasos sanguíneos es moderadamente anormal.
  • Etapa III: el crecimiento de vasos sanguíneos es severamente anormal.
  • Etapa IV: el crecimiento de vasos sanguíneos es severamente anormal y se presenta un desprendimiento parcial de la retina.
  • Etapa V: hay un desprendimiento total de retina.

Los cambios en los vasos sanguíneos no se pueden ver a simple vista. Se necesita un examen para revelar tales problemas.

Al clasificar a un bebé con retinopatía de la prematuridad se puede decir que tiene “enfermedad plus” si la dilatación y tortuosidad de los vasos sanguíneos iguala o excede una fotografía estándar.

Los síntomas de la retinopatía de la prematuridad severa abarcan:

  • Movimientos oculares anormales
  • Estrabismo convergente
  • Miopía severa
  • Pupilas de apariencia blanca (leucocoria)

Causas de la retinopatía de la prematuridad

Los vasos sanguíneos de la retina empiezan a desarrollarse 3 meses después de la concepción y completan su desarrollo en el momento del nacimiento normal. Si un bebé nace muy prematuramente se puede alterar el desarrollo del ojo. Los vasos pueden dejar de crecer o crecen de manera anormal desde la retina dentro del gel normalmente transparente que llena el fondo del ojo. Los vasos son frágiles y pueden tener escapes, causando sangrado en el ojo.

Asimismo, se puede desarrollar tejido cicatricial y desprender la retina de la superficie interior del ojo. En casos graves, esto puede ocasionar pérdida de la visión.

En el pasado, el uso rutinario de oxígeno en exceso para tratar a los bebés prematuros estimulaba el crecimiento vascular anormal. En la actualidad, el oxígeno se puede utilizar y controlar de forma fácil y precisa, de manera que este problema es poco común.

Hoy, el riesgo de desarrollar ROP depende del grado de la prematuridad. En general, el mayor riesgo lo corren los bebés prematuros más pequeños y más enfermos.

Clásicamente, a todos los bebés de menos de 30 semanas de gestación o que pesen menos de 3 libras al nacer se los examina en búsqueda de esta afección. Algunos bebés en alto riesgo que pesen de 3 a 4.5 libras o que nazcan después de 30 semanas también deben ser evaluados.

Además de la prematuridad, otros factores de riesgo pueden abarcar:

  • Paro respiratorio breve (apnea)
  • Cardiopatía
  • Nivel alto de dióxido de carbono (CO2) en la sangre
  • Infección
  • Acidez baja en la sangre (pH)
  • Bajo nivel de oxígeno en la sangre
  • Dificultad para respirar
  • Frecuencia cardíaca baja (bradicardia)
  • Transfusiones

La tasa de retinopatía de la prematuridad en bebés moderadamente prematuros ha disminuido en forma considerable con mejores cuidados en la unidad de cuidados intensivos neonatales. Sin embargo, irónicamente, esto ha llevado a tasas más altas de supervivencia de bebés muy prematuros que habrían tenido poca oportunidad de sobrevivir en el pasado.

Dado que estos bebés muy prematuros tienen el mayor riesgo de desarrollar este tipo de retinopatía, la afección se puede estar volviendo en realidad más común nuevamente.

Pruebas y exámenes de la retinopatía de la prematuridad

A los bebés de alto riesgo y aquellos de menos de 30 semanas de gestación o nacidos con un peso de menos de 1,360 kg se les deben hacer exámenes de la retina.

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