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Chequeo Oftalmológico
Los niños deben someterse a su primer examen de tres y cinco años, y deben continuar recibiendo exámenes de la vista cada año. Los adultos con problemas de visión deben tener el chequeo de ojos cada 5 años. A partir de los 40 años de edad, los adultos deben tener un examen oftalmológico cada 2 años. Después de 65 años de edad, realizarse un examen anual. Precio 125 €

Un diagnóstico a tiempo puede salvar tu vida

Preparación de niños en edad escolar para un examen o procedimiento

Preparación de niños en edad escolar para un examen o procedimiento puede reducir su ansiedad, estimular su cooperación y ayudarlo a desarrollar habilidades para enfrentarlo.

Comprenda que su hijo probablemente va a llorar y que la preparación posiblemente no cambie el hecho de que el niño vaya a sentir algo de molestia o dolor. Utilice el juego para hacerle una demostración sobre lo que va a suceder durante el examen y de paso también descubrir las inquietudes del niño con respecto al procedimiento.

La forma más importante en que usted puede ayudar a su hijo es preparándolo con anticipación y brindándole apoyo durante el procedimiento. La explicación del procedimiento puede ser valiosa para reducir la ansiedad del niño. Permítale a su hijo participar y tomar parte en todas las decisiones que sea posible.

PREPARACIÓN ANTES DEL PROCEDIMIENTO:

Limite las explicaciones acerca del procedimiento a 20 minutos cada una, en varias sesiones, de ser necesario. Los niños en edad escolar tienen un buen concepto del tiempo, lo que permite la preparación previa al procedimiento. Cuanto mayor sea el niño, más temprano se podrá comenzar la preparación.

A continuación se presentan algunas pautas generales para preparar a su hijo para un examen o procedimiento:

  • Explique el procedimiento en términos que el niño entienda, utilizando términos concretos y evitando términos abstractos.
  • Asegúrese de que el niño entienda qué parte del cuerpo exactamente va a estar involucrada y que el procedimiento se realizará únicamente en dicha área.
  • Describa lo que se siente durante el examen lo mejor posible.
  • Si el procedimiento afecta una parte del cuerpo que cumple una función notoria (como el habla, la audición o la micción), explique los cambios que se van a presentar después y el tiempo que van a durar estos efectos.
  • Permítale al niño gritar, llorar o expresar su dolor en forma verbal.
  • Permítale al niño practicar diferentes posiciones o movimientos que son necesarios para ese examen o procedimiento en particular, como la posición fetal para una punción lumbar (punción raquídea).
  • Haga énfasis sobre los beneficios del procedimiento y todo lo que puede darle placer al niño posteriormente, como el hecho de sentirse mejor o poder irse a casa. Es posible que usted desee ofrecerle al niño un helado o cualquier otra invitación, pero no se debe condicionar esto a “sentirse bien” durante el examen.
  • Sugiera maneras de mantenerse calmado como contar, respirar profundamente, cantar, soplar burbujas o relajarse (pensar en cosas placenteras)
  • Permítale al niño participar en tareas simples.
  • Incluya al niño en el proceso de toma de decisiones, como la hora del día o la parte del cuerpo donde ha de realizarse el procedimiento (dependiendo del tipo de procedimiento a efectuarse).
  • Estimule su participación durante el proceso, como sostener un instrumento, si se lo permiten.
  • Permita que el niño le tome la mano a usted o a otra persona que esté ayudando, ya que este tipo de contacto físico puede ayudar a reducir el dolor y la ansiedad.

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